Siete errores financieros que evitar a los 40

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los errores mas habituales al jubilarse

Aunque se supone que empiezan con una crisis, los 40 son una época de madurez y esplendor a diferentes niveles, empezando por el profesional. En ese momento de tu vida aúnas experiencia, contactos y potencial de crecimiento como no has tenido hasta ahora y como no tendrás más adelante.

Esta experiencia no te protegerá de cometer errores, tanto en el ámbito laboral como en el económico. En cada etapa de la vida hay fallos que se repiten con más frecuencia y estos son los errores financieros más habituales a los 40.

Inversiones estrafalarias

Todo tránsito de década sirve para hacer balance, pero el tránsito de los 30 a los 40 es especialmente crítico para la mayoría de personas por los cambios físicos que empiezan a experimentar y porque muchos ven el nuevo decenio como símbolo de envejecimiento o de dejar atrás la juventud. Según distintos estudios, ellos tienden a optar por una vuelta atrás y por poner énfasis en el plano físico y ellas a buscar el crecimiento personal. Todo esto tiene una traducción financiera: más gasto por un lado y embarcarse en inversiones cuestionables, por no decir absurdas, por otro.

Los cuarenta marcan el momento de retomar los proyectos olvidados como ese bar que siempre habías pensado en montar con tus amigos… Y tranquilo que si no se te ocurre a ti seguro que a alguno de tus amigos de toda la vida sí y os propone a todos que os unáis. Un bar puede ser un gran negocio, pero también uno de los que más tiempo requiere para sacarlo a flote y de los más difíciles de gestionar. Desde Montar un bar y sobrevivir estiman que para un local de 100 metros cuadrados hace falta una inversión de entre 110.000 y 180.000 euros. Como es lógico, el capital sube cuanto más grande sea el bar.

Cambia el bar por la tienda de cómics, un negocio de organización de eventos o una tienda de cosas de cuando eras joven y tendrás el mismo resultado. Lo que suele ocurrir es que al hacer balance de lo conseguido puede faltar en el currículum de experiencias profesionales esa parte de emprendedor y al sentir que la juventud se escapa, nada más sencillo para recuperarla que vivir esos sueños que no pudiste ver cumplidos. Cuidado con hacerlo y con emprender desde el corazón sin hacer bien tus cuentas.

El 34% de los emprendedores tiene entre 35 y 44 años, según el Mapa del Emprendimiento de South Summit’15. Pero ni siquiera tienes por qué montar tú el negocio, es fácil que simplemente hagas las veces de inversor. Los cuarenta también es una época en la que es fácil que prestes o te pidan prestado dinero, sobre todo si ya tienes un puesto directivo. De nuevo, piénsatelo dos veces antes de hacerlo. Desde un punto de vista estrictamente objetivo lo que debes preguntarte es si invertirías en ese negocio si no fuese una persona conocida quien te lo propone.

En caso contrario, haz números y trata de desvincularte de la parte afectiva y emocional. Si pese a todo quieres emprender, es posible que encuentres fórmulas mejores y más alineadas con tu actual pasión.

No empezar a generar ingresos pasivos

Una cosa es que no inviertas en proyectos de tu juventud y otra diferente que no tengas que emprender de ninguna forma. Uno de los errores más repetidos a en esta etapa es no aprovechar ese momento para empezar a generar ingresos pasivos. A los 40 años acumulas suficientes conocimientos y experiencia como para poder lanzarte a la aventura sabiendo qué te puedes encontrar en tu área de negocio. A esto tienes que sumar tus contactos, que si has emprendido en algún momento descubrirás que pueden ser tan importantes como la propia idea de negocio.

Si piensas que ya es tarde para emprender, el siguiente gráfico de Fundersandfounders.com debería abrirte la mente. Imperios como Starbucks, Coca-Cola o Ford los iniciaron cuarentones.

 

Nunca es tarde para emprender

pulsar en la imagen para hacer más grande

 

Tampoco hace falta que pongas en marcha una multinacional. Basta con que te pares a pensar en cuáles son tus fortalezas, si puedes encontrar una fórmula para que se conviertan en una fuente de ingresos de bajo mantenimiento más allá del trabajo (por ejemplo, impartiendo cursos o escribiendo un libro) y si te apetece hacerlo.

Más allá del emprendimiento, la inversión es otra fórmula para obtener ingresos pasivos. Si todavía no has empezado a sacar partido a tu dinero deberías hacerlo.

No haber terminado de pagar la primera casa e ir a por la segunda

Comprar una casa e hipotecarse la vida es un error clásico de los treintañeros que se arrastra hasta las siguientes etapas de la vida, generalmente a lo largo de décadas. Llegados los 40 es habitual que el aumento del salario y de la familia lleve a pensar que comprar una segunda casa para las vacaciones es una necesidad y una fórmula de ahorro. Nada más lejos de la realidad.

Es un típico ejemplo de gastos crecientes a ingresos crecientes. El razonamiento habitual suele ser: todos los años me gasto 4.000 euros en las vacaciones, por un poco más me compro una casa en la playa que voy pagando y así tengo algo que es mío. El problema es que esa nueva vivienda llegará con su correspondiente hipoteca, generalmente a varios años para abaratar la cuota mensual, y de nuevo estarás pagando un precio altísimo por los intereses. De hecho, es fácil que la casa de la playa acabe costando el doble de su precio. Aquí puedes comprobar que los números no engañan.

Al margen del despilfarro en forma de intereses, lo que esta compra supone es asumir más riesgo financiero. Ante una eventual caída de los ingresos ese gasto seguiría ahí mes tras mes y no se podría reducir. Todo ello por no hablar que prácticamente estarías limitando tus opciones de veraneo a un solo lugar.

Otra variante de este error es comprar una casa más grande vendiendo o no la primera. Si se vende la primera casa se estaría de todas formas asumiendo más deuda –a la cantidad que resta por pagar del préstamo se suma el sobrecoste del nuevo piso-. Sin embargo, lo peor es que pagarás muchos más intereses porque de nuevo alargarás el plazo del préstamo y porque con los sistemas de amortización de la hipoteca durante los primeros años prácticamente sólo pagas intereses y no capital.

Dejar pasar la oportunidad para aprovechar el interés compuesto

Para que el interés compuesto despliegue todo su potencial necesita tiempo. La década de los 40 empieza a marcar un punto de no retorno para sacar el máximo partido a esta herramienta. Esto no quiere decir que no sea útil pasados los 40, sólo que perderá fuerza. En el siguiente gráfico puedes ver la evolución del interés para una persona que empieza con 5.000 euros y ahorra 100 euros al mes con una rentabilidad del 5%.

Por qué empezar a preparar tu jubilación cuanto antes

 

En los últimos años es cuando la curva se dispara, algo que puedes comprobar mejor en este otro caso con un tipo de interés superior, del 8%.

evolucion del interes compuesto

 

Uno de los problemas adicionales de empezar tarde es que es más difícil obtener altas rentabilidades por tu dinero. El motivo es fácil y tiene que ver con lo que se conoce como horizonte temporal en las inversiones que, cuanto más elevado, más riesgos permite asumir. Toda inversión busca obtener rentabilidad en un determinado espacio de tiempo. Si ese espacio es amplio, se pueden asumir más riesgos porque hay margen para recuperarse de errores y caídas. Cuando el espacio es menor, no puedes ser tan agresivo, ya que cualquier fallo puede hacer que no tengas todo tu capital cuando lo necesites.

Para que lo entiendas mejor, si tienes que invertir a dos años prácticamente no podrás arriesgar y tendrás que conformarte con un producto que te de poca rentabilidad pero que no sufra caídas, que no sea volátil. Así, te asegurarás de que pasados dos años tendrás por lo menos tu dinero. Por el contrario, si inviertes a 35 años en los primeros años puedes arriesgar más y apostar por productos con mayor potencial de rentabilidad y más volatilidad. Pasado el tiempo, cuando por ejemplo resten cinco años para que se cumpla el cuarto de siglo, ya cambiarás a una política más conservadora porque entonces no podrás asumir tantos riesgos.

No sentarse con un asesor financiero

Este es quizás el mayor error de todos, ya que soluciona por sí solo casi todos los anteriores. Un asesor financiero te ayudará a aprovechar el interés compuesto porque con él invertirás y también te permitirá generar ingresos pasivos a través de tus inversiones e incluso te puede alertar sobre el uso que haces de tu dinero. Bastará con preguntarle si ese bar que tienes en mente es una buena decisión desde el punto de vista financiero.

Con un asesor financiero también evitarás seguir invirtiendo a los 40 como si tuvieses 30 años, otro error clásico. Tal y como hemos explicado al hablar del horizonte de la inversión, a los 30 años puedes invertir en activos con más volatilidad (riesgo) porque no necesitarás recuperar el dinero en mucho tiempo y, por lo tanto, puedes apostar por generar rentabilidad frente a preservar tu capital. Una década más tarde dispones de menos margen y por lo tanto debes ir reduciendo tu exposición al riesgo, que todavía será menor a los 50 años y casi inexistente a partir de los 55 años de edad.

Contactar con un asesor financiero, no realizar este camino tú solo, es quizás la mejor decisión.

No ser capaz de prever tus gastos

Hay determinados gastos en la vida relativamente fáciles de planear. Si tienes hijos sabes que habrá un momento en el que deberás pagar sus estudios. Incluso en la universidad pública el coste medio de la matrícula universitaria asciende a 1.323 euros al año según un informe de Yaq.es, a lo que hay que sumar materiales y alojamiento en caso necesario. Es un dinero fácil de presupuestar y un coste que sabes que terminará llegando.

Empieza el programa Objetivo Libertad Financiera y no cometerás estos ni otros errores. ¡Apúntate!

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6 Comments on “Siete errores financieros que evitar a los 40”

  1. Gracias por el artículo. Me gustan mucho todos vuestros artículos. Es cierto que quizás estos consejos son de “cajón” para algunas personas pero a mi el leerlos me hace estar alerta y pensar en qué me estoy relajando, qué debo revisar y siempre encuentro alguno que no estoy aplicando. Un saludo

    1. mm

      Hola Belén,

      Muchas gracias por el comentario. ¡Nos encanta poder ayudarte a mejorar la gestión de tus finanzas!

  2. Es habitual que en sitios como este que te tratan de vender el mundo de la inversión te hablen del interés compuesto positivo, pero no te hablen del interés compuesto negativo (inflación) e irpf, así en los gráficos queda muy bonito como aumenta tu dinero en 25 años, genial he ganado 100.000 euros, ¿pero en cuanto queda cuando restas la inflación y el % de irpf cuando rescatas el dinero? Supongo que es cosa del marketing maquillar todo para hacerlo lo más bonito.

    Por supuesto es mejor ahorrar que no hacerlo, no se trata de eso, sino de mostrar la realidad y no la realidad parcial

    1. mm

      Hola Toni,

      En nuestra web puedes encontrar artículos que tratan explícitamente de cómo la inflación y los impuestos afectan a la inversión y al interés compuesto. De hecho, no se puede hablar de beneficio real en una inversión si no supera el IPC una vez descontados los impuestos. Es más, la inflación es el motivo por el que invertir es imprescindible, ya que si no tu dinero pierde valor cada año.

  3. la verdad es que deja bastante que desear el articulo.

    Debería repasar los que es financial leverage , para poder entender lo errores tan básicos en lo que se incurren

    Siento ser tan claro

    1. mm

      Buenas Josera,

      Tenemos claro en qué consiste el apalancamiento y puede que algunos de los errores parezcan básicos, pero por esos son los más repetidos y en los que más conviene incidir. Por su puesto, nos encantaría que aportases los tuyos, ya que toda experiencia es positiva.

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