Los tres errores típicos del español al ahorrar

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Tres errores al ahorrar
 

Con mayor o menor éxito, todo el mundo ha ahorrado alguna vez en su vida. Así que todos sabemos el esfuerzo que supone y la constancia que exige mantener a raya las finanzas y el gasto. Ahorrar casi siempre parece más fácil en la teoría que en la práctica, cuando no tendría por qué ser así.

Lo que ocurre es que el camino del ahorrador está lleno de pequeñas piedras, aunque hay algunas con las que los españoles tropiezan más a menudo. Estos son los tres errores típicos del español al ahorrar.

Error 1: Ahorrar al final de mes

Un 83% de las personas querrían ahorrar más cada año pero no lo consiguen y la razón es muy simple, están cometiendo el error más extendido: dejar el ahorro para lo último, ahorrar a final de mes. Es muy típico ir gastando el sueldo cada mes y uno o dos días antes del día 30 ver el saldo que queda en la cuenta y ahorrar esa cantidad. El problema es que la mayoría de veces sobra entre poco y muy poco porque, queramos o no, terminamos gastando lo que tenemos. El ser humano está programado para buscar la recompensa inmediata y en la sociedad actual ésta pasa por gastar y consumir.

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Hay demasiadas tentaciones como para no caer en alguna de las trampas que salen a nuestro paso cada mes, demasiadas opciones como para fiarlo todo a tu fuerza de voluntad. ¿La solución? Es más sencilla de lo que crees y tiene un nombre: preahorrar.

Preahorrar consiste en pedirle a tu banco que todos los primeros de mes separe una parte de tu sueldo y la ponga automáticamente en una cuenta de ahorro. Se trata de evitar que el dinero llegue a nuestro bolsillo, porque una vez que esté ahí… ¡sabemos que será muy difícil no gastarlo!

Aquí puedes ver más detalles sobre el preahorro. Y si quieres ponerte en acción y empezar a preahorrar, no te pierdas el cuso gratuito Libertad Financiera.

Error 2: Confundir ahorrar con cazar gangas

Encontrar una oferta nos hace sentir bien, creernos más listos que la media y además pensar que estamos gestionando bien nuestro dinero, que somos buenos ahorradores. Nada más lejos de la realidad. En todo casopodremos ser buenos gastadores, pero no ahorradores porque a fin de cuentas lo que estamos haciendo es incurrir en un gasto.

La trampa de las gangas, da igual que se trate de un cupón de descuento o un 3×2, es que nos empujan a consumir, a seguir gastando, pero no nos ayudan a gestionar bien nuestro dinero. De hecho, no tienen nada que ver con la gestión financiera.

Para que los entiendas mejor, imagina que abres tu email y ves en flamantes letras destacadas un cupón del 20% de descuento para Kabuki o el restaurante de moda en tu ciudad. Normalmente ni te plantearías ir, pero es que con ese descuento la cena será sólo un poco más cara de lo que pagarías en los locales que frecuentas. ¿Dónde está el ahorro en este caso?

Ahora imagina que aplicamos esta lógica sobre un gasto mayor y una oferta combinada, como un móvil más televisión. Tu televisión funciona bien pero tu móvil no y estás buscando una oferta para cambiar de terminal. Quieres un móvil de gama media, pero la operadora te ofrece una oferta por un móvil de última generación más una televisión más grande que la que tienes y además con Smart TV, ambos con un buen descuento. Realmente no tenías pensado cambiar la televisión, aunque no te importaría hacerlo. Además tiene un gran descuento y así consigues un móvil mejor con descuento. Como suele decirse, matas dos pájaros de un tiro. Al final terminas comprando las dos cosas porque están rebajadas y de nuevo pagas más de lo que en principio tenías pensado.

En términos generales, la mayoría de ofertas y gangas engañan a tu cerebro para activar la alarma de que estás dejando pasar una gran oportunidad de ahorrar y lo peor es que nuestra cabeza suele reaccionar tal y como esperan.

Esto no quiere decir que no se pueda sacar partido de las ofertas y gangas, pero sí tener claro que no te van a ayudar a ahorrar por sí solas. Para ahorrar y aprovechar de verdad los cupones, descuentos y gangas varias debes tener antes un presupuesto claro que marque los límites de tu gasto. De otra forma, será fácil que gastes más de la cuenta.

Error 3: Ahorrar sólo para el corto plazo

El ahorro a la manera tradicional es muy parecido a una dieta. La mayoría de personas empieza con ganas y con un objetivo en mente pero va perdiendo impulso y termina dejándolo, muchas veces sin ni siquiera alcanzar su meta. El primer problema es que están fiando el ahorro a su fuerza de voluntad, algo que el preahorro se encarga de eliminar, y el segundo que las metas que se fijan siempre son a corto plazo.

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Pocas personas empiezan a ahorrar para pagar su casa sin hipoteca -ahorro a largo plazo- o para tener más libertad financiera. Por el contrario, es fácil que ahorren para irse vacaciones, para comprarse la consola que quieren, cenar en un restaurante exclusivo, tener el nuevo iPhone y, en general, para cualquier cosa que se pueda conseguir en un corto espacio de tiempo de no más de tres o cuatro meses. “Para el resto, ya pediré un crédito” suele ser una frase de lo más habitual y un tremendo error –aquí te explicamos por qué-.

Actuamos de este modo porque la recompensa suele estar cerca y así es fácil mantener el pulso ahorrador y la tensión que muchas personas necesitan para continuar con este esfuerzo. Pero al igual que ocurre con las dietas, con el ahorro lo que cuenta también son los hábitos, porque es una carrera de fondo. Si no se sostienen las buenas prácticas financieras es fácil volver a gastar de más. Precisamente por eso funciona tan bien preahorrar.

Además, si sólo ahorras a corto plazo te estás perdiendo la fuerza del interés compuesto, que es lo que de verdad hará crecer tu dinero. Para que el interés compuesto opere su magia necesita tiempo, cuanto más mejor. Descubre por qué.

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