Ocho errores financieros que evitar a los 20 años

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los errores mas habituales al jubilarse
 

Equivocarse es un derecho de los jóvenes, y los veintitantos es una época en la que abundan los errores. Es un momento para vivir nuevas experiencias, descubrir el mundo y poco a poco ir entrando en la vida adulta.

Desde la universidad hasta el primer trabajo, la aventura de vivir fuera de casa… El camino hacia la madurez es largo y en él harás amistades que durarán toda tu vida, tendrás tiempo para divertirte, experimentar, probar y, por su puesto, equivocarte. Lo importante es que aprendas de tus fallos durante el proceso, pero si además puedes evitarlos, todavía será mejor.

¿Quieres jubilarte a los 40? Aquí te enseñamos cómo.

Estos son los errores financieros más habituales a los 20 años y qué hacer para evitarlos.

Vivir como tus padres

Dicho de otra forma, vivir por encima de tus posibilidades o mantener un estilo de vida que no es el que corresponde a tus ingresos. Tus padres llevan toda una vida trabajando y es normal que ganen más que tú y puedan permitirse muchas cosas que tú no, desde vivir en un determinado barrio hasta viajar o comprarse el último móvil, si es que quisiesen.

Debes asumir este hecho. Cuánto menos tardes en hacerlo antes sabrás amoldar tu estilo de vida a tus posibilidades y evitarás caer en el siguiente error típico de los veinteañeros.

Hipotecarte la vida

¡Y no tiene por qué ser con una casa!. Todos los errores financieros que cometas a los 20 años tendrán sus consecuencias, pero no todas serán igual de nocivas. Si tratas de vivir por encima de tus posibilidades es muy fácil que te endeudesy acabes hipotecándote la vida y convirtiéndote en esclavo de las deudas.

Si debes dinero al banco vivirás para devolverlo y deberás amoldar toda tu vida a esa deuda. No tendrás libertad para hacer lo que quieras porque necesitarás obtener unos determinados ingresos que te permitan devolver la deuda. Si tu trabajo no te gusta no te podrás permitir el lujo de dejarlo o de explorar nuevas posibilidades profesionales en otros sectores porque si lo haces podrías no atender tus obligaciones económicas y lo mismo puede aplicarse a cualquier otra cuestión. Cuando te endeudas, te conviertes en esclavo de la deuda, algo que no deberías hacer tan pronto en tu vida. Si quieres comprarte una casa o hacer ese gran viaje, ¡adelante!. Pero hazlo con las cuentas claras y habiendo preahorrado para conseguirlo.

En el caso de la vivienda no te recomendamos que te endeudes a más de 15 años y aquí puedes ver por qué.

No preahorrar tus subidas de sueldo

Con la entrada en el mundo laboral verás como tus ingresos se disparan. Pasarás de cobrar cero o 200 euros como becario a tener un sueldo de 800 euros y de ahí a superar los 1.000 euros. La mayoría de personas desaprovechan este aumento de ingresos para construir su libertad financiera y amoldan su estilo de vida a los nuevos ingresos. Es lo que se conoce como la trampa de los gastos crecientes y que básicamente ilustra como no importa tu salario, cuanto más tengas más gastarás. Por eso hay grandes directivos con sueldos de seis cifras a los que no les alcanza o que viven al día.

Descubre aquí el truco para ahorrar el 20% de tu sueldo sin esfuerzo.

¡No hagas como la mayoría! Si ya estás cómodo con tu nivel de vida y gastos, preahorra las subidas salariales para lograr tus objetivos financieros más rápido. De esta forma pasarás de ser un preahorrador más a ser uno de los mejores. La diferencia entre preahorrar 100 euros al mes o preahorrar 200 euros en periodos de tiempo largos es más del doble.

Para que lo entiendas mejor, imagina que Juan preahorra e invierte cada mes esos 100 euros de los que hemos hablado desde que tiene 22 años. Si consigue un 5% anual cuando alcance los 40 años habrá acumulado 35.446,8 euros y 13.846,8 euros sólo en intereses, que no está nada mal. Pedro también empezó preahorrando 100 euros al mes pero cuando le subieron el sueldo a los 25 años decidió preahorrar ese aumento de 100 euros. En su caso, cuando llegue a los 40 años tendrá 65.225,24 euros de los cuáles 24.455,24 serán sólo intereses.

Pensar “ya ahorraré cuando tenga un sueldo mayor”

No hay mejor momento para preahorrar que ahora. Nunca vas a encontrar la ocasión perfecta para recortar tus gastos aunque consigas dinero extra porque la sociedad actual ofrece demasiados estímulos consumistas y porque nuestro cerebro está programado para buscar la gratificación inmediata en lugar de pensar a largo plazo.

Dicho de otra forma, es más fácil entrar en una espiral de gastos crecientes que poner en orden tus finanzas, presupuestar y ahorrar. Recuerda que cuanto antes empieces menos capital necesitarás para alcanzar tu libertad financiera gracias al poder del interés compuesto.

Tener mejor coche que tu vecino

Es muy habitual dejarse llevar por la sociedad y consumir por encima de tus posibilidades o al límite de ella. Si tu vecino se acaba de comprar un flamante Audi tú no vas a ser menos, ¿o es que acaso tienes menos éxito en la vida?. Este planteamiento está en la base de muchas conductas consumistas que te llevarán a comprar cosas que no necesitas realmente sólo porque el resto también lo hace.

Aprende a pensar en tus necesidades y adquiere el hábito de consumir en función a ellas y no a lo que dicta la etiqueta social. En otras palabras, ten peor coche que tu vecino si tu vehículo cumple con la función que necesitas, haz el viaje que tú quieres y no ese exótico que todo el mundo dice que debes hacer y vive de acuerdo a tus prioridades. Recuerda que cuanto mayor es tu nivel de gasto más lejos estás de conseguir tu libertad financiera.

Acostumbrarte a tirar de tarjeta de crédito

Cualquier banco va a intentar que tengas una tarjeta de crédito y no de débito. Y lo peor es que tener acceso rápido y fácil a la financiación que ofrece puede llegar a ser tan cómodo que terminará convirtiéndose en un hábito y antes de que te des cuenta puedes terminar atrapado con una deuda que te cobrará más del 10% en concepto de intereses.

La mejor forma de evitar el problema es decir que no a las tarjetas de crédito y pasarte a las de débito. Aquí te contamos las diferencias entre ambas y por qué deberías usar la de débito.

No separar tus ahorros de tus ingresos

La mayoría de jóvenes opera con una sola cuenta corriente, lo que hace que ahorro, gastos e ingresos estén en un único lugar. El resultado es que los gastos terminan comiéndose lo poco que llegas a ahorrar.

Contrata una segunda cuenta a la que enviar el dinero que ahorras cada mes para evitar gastártelo sin apenas darte cuenta. Al tener tu ahorro separado de la cuenta que usas para tus gastos te costará más usarlo porque no estará ‘a mano’ y porque mentalmente es más complicado usar ese dinero que sabes que estás guardando para un objetivo diferente.

No aprovechar el interés compuesto

Si con 20 años ahorrases dos euros al día, llegados los 65 años podrías tener un millón de euros. ¿Cómo es posible? Gracias a la magia del interés compuesto y en este caso a una rentabilidad del 12% anual, un porcentaje quizás algo exagerado.

El interés compuesto funciona mejor en periodos muy largos de tiempo y su poder es mayor cuando más capital acumulado hay.

evolucion del interes compuesto

Además del tiempo, la otra variable clave para no desaprovechar la fuerza del interés compuesto es la rentabilidad que consigas por tu dinero. Imagina que dos amigas, Cristina y María, cuentan con 10.000 euros cada una para invertir. Cristina es más conservadora y acude al banco, donde le dan un 0,5% , mientras que María logra un jugoso 4% anual. Al final del primer año Cristina tendrá en su cuenta un total de 10.050 euros, mientras que María habrá ganado algo más, 10.400 euros. Así que María empezará el segundo año con 350 euros más que Cristina.

Al final del segundo año Cristina tendrá en su cuenta lo que tenía al final del primer año más lo correspondiente a 0,5% de intereses, que da un total de 10.100 euros. María, por su parte, tendrá 10.400 euros más el 4 % de intereses, es decir, 10.816 euros, La diferencia entre las dos es de ya 716 euros.

En un periodo de 10 años la distancia entre una y otra es abismal. Cristina tendrá 10.511,4 euros y María 14.802,4 euros. Como puedes ver, pequeñas mejoras en la rentabilidad suponen grandes cambios cuando aplicas el interés compuesto.

Por eso mismo, si quieres ser como María te recomendamos que busques a un experto financiero que te ayude a rentabilizar tus ahorros. Puedes aprender sobre finanzas y de hecho te animamos a que lo hagas, pero nada como un asesor para guiarte por este camino. De igual forma que aunque te guste la arquitectura nunca diseñarías los planos de tu casa, no hagas lo mismo con tus ahorros y busca un profesional.

En el curso Libertad Financiera te ponemos en contacto con profesionales de la gestión financiera que trabajan con sistemas de arquitectura abierta, es decir, con productos de muchas entidades financieras y que te ayudarán a conseguir tus objetivos económicos.¡Descúbrelo!

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5 Comments on “Ocho errores financieros que evitar a los 20 años”

  1. Una norma importante en el ahorro es el “págate primero” entendido como guardar esos 100 o 50 que quieres ahorrar nada más recibir el sueldo y vivir con el resto, eso te forzará a gastar menos, además un cliente de años puede renegociar contratos de telefonía por ejemplo.
    Por otra parte, el ejercicio es muy bueno pero hay formas de la vieja escuela sueca para hacerlo gratis en casa, yo mismo soy entrenador, lo practico y lo enseño, aunque eso me quite clientes, prefiero que estén bien y aprendan cosas prácticas.

  2. El ultimo punto no sirve en Mexico y otros paises de america latina… Hoy tienes 1000 y mañana no valen nada, suponiendo que acumulas 1 millon, a los 65 años ese millon no tendra ningun valor y eso si bien te fue, porque luego los bancos de repente te desaparecen tu dinero y mas los bancos españoles.

    1. mm

      Hola Tután,

      Efectivamente ne países con una inflación enorme las cosas se complican y hacen que tengas que buscar todavía rentabilidades mayores, pero no cambia la necesidad de aprovechar el interés compuesto.

  3. DIGAME VD. COMO AHORRO, LLEVANDO YO SOLA LA CASA, CON UN SUELDO DE 1.200€. MI HIJA 37 AÑOS, EN PARO, MIS NIETOS DE 8 Y 5 AÑOS. PENSION ALIMENTICIA DE LOS NIÑOS 250€ POR LOS DOS PARA TODO. GASTOS FIJOS DE CASA, COMIDA, COMUNIDAD 115€, IBI 120€. COMER, GIMNASIO NIETOS, SEGURO HOGAR, DEFUNCION, COMER, LUZ, AGUA TEFNO. ETC. DIGAME VD. VIVO EN LA CAPITAL DE ESPAÑA DEL PARO CADIZ.

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