Cómo saber qué productos de ahorro son para ti

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Gastar menos de lo que inversas e invertir la diferencia. Esa es la fórmula mágica que hará crecer tu patrimonio y con la que siempre surge la misma duda: ¿Dónde invertir tu dinero? ¿Cuáles son los productos de ahorro e inversión adecuados para ti?

Elegir el producto financiero adecuado para tus ahorros depende de varios factores que tienen que ver con tu perfil de riesgo, la relación riesgo-rentabilidad del propio producto, su liquidez y, por último, tu horizonte de inversión o el plazo al que vas a invertir.

Entre los errores más repetidos al invertir que comentamos en el curso gratuito está usar productos de corto plazo como depósitos y cuentas corrientes para objetivos a largo plazo, como disfrutar de una jubilación dorada. Como explicamos en el post sobre los tres bloques de la planificación financiera, la clave está en buscar un equilibrio al elegir los productos de inversión de tu cartera.

4 claves para elegir los productos de inversión adecuados para ti

Escoger dónde invertir tu dinero tiene tanto que ver contigo como con las características del producto de inversión. Estas son las cuatro cuestiones clave que hay que valorar para elegir bien los productos para ahorrar e invertir.

Tu perfil de inversor

Lo primero es conocerte a ti mismo y eso pasa por tener claro tu perfil como inversor. Ese perfil se define por tu aversión al riesgo y tu actitud frente a él, pero también por tus conocimientos financieros o el plazo al que piensas invertir, entre otras cosas.

Escoger un producto de ahorro e inversión que se ajuste a tu perfil es lo más importante. Hacerlo hará que puedas dormir tranquilo por las noches y que sufras por tus inversiones.

Aquí te contamos cómo saber de ver tu perfil de inversor.

La relación riesgo-rentabilidad

Hay una cosa que debes tener clara al invertir: existe una correlación entre riesgo y rentabilidad. Ambos forman un binomio inseparable.

A mayor riesgo, mayor rentabilidad esperada y viceversa. Piensa en una inversión donde puedes perder la mitad de tu dinero, ¿no le pedirías que fuese capaz de multiplicar por dos o por tres el capital inicial? Seguro que sí.

Por eso mismo es importante valorar la relación entre el riesgo y la rentabilidad de una versión. Y es que, a igualdad de riesgo asumido, siempre será mejor la inversión que ofrezca mayores rentabilidades.

¿Y cómo puedes valorar el riesgo en una inversión? Hay más de una forma de hacerlo, pero la más habitual es a través de su volatilidad o la variación del valor de la inversión en un periodo de tiempo. Dicho de otra forma, lo rápido que suba o baje su valor en el corto plazo.

Para ayudarte a elegir, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cuenta con un semáforo de productos de inversión según su riesgo.

Liquidez

La liquidez es también una medida del riesgo al invertir. Mide lo fácil o difícil que es recuperar tu dinero en cualquier momento.

Los productos más líquidos tenderán a ser inversiones más seguras que los menos líquidos. La razón es sencilla: en caso de que haya una caída de mercado podrás sacar tu dinero antes y evitar pérdidas.

Dos ejemplos te ayudarán verlo más claro. El primero es un clásico: tu vivienda. Si necesitas dinero, puedes vender tu vivienda, pero típicamente tardarás entre tres y seis meses en hacerlo. Y desde que quieras vender hasta que lo consigas, es fácil que su valor de mercado caiga.

La inversión en vivienda es muy poco líquida y ese es uno de sus inconvenientes y de sus riesgos.

El segundo es un fondo de inversión que son un producto líquido. Salvo excepciones, vas a poder vender tus participaciones en el fondo al final del día y recuperar tu dinero. Si necesitas liquidez, te la proveerán y tendrás tu dinero en unos pocos días.

Si los mercados están cayendo, se minimizarán las pérdidas porque venderás antes de que todo siga desplomándose.  Todavía más líquidas son las acciones, que las puedes vender en el momento, sin esperar al final del día.

📌 Recuerda que la liquidez es solo una medida del riesgo, no la única ni la más importante.

El horizonte de la inversión

¿Cuánto tiempo piensas invertir tu dinero? Esta pregunta es clave para elegir un producto de ahorro o inversión.

Cuanto mayor sea tu horizonte temporal, más riesgo podrás asumir. Hay dos razones para que esto sea así:

  1. A largo plazo, la tendencia de la bolsa es alcista. Yo no sé qué harán mañana los mercados, pero sí sé que el riesgo de una inversión se reduce cuanto más tiempo se mantiene.
  2. Si inviertes a largo plazo, tienes tiempo para reponerte de las caídas del mercado.

Por eso mismo, la inversión a largo plazo funciona tan bien.

De hecho, hay una regla de oro según la cual a corto plazo hay que buscar seguridad y a largo plazo, apostar por la rentabilidad. Es decir, que para inversiones en las que pienses recuperar tu dinero en poco tiempo, lo importante es no arriesgar el capital, mientras que a largo plazo puedes darte el lujo de buscar más rentabilidad a costa de asumir más riesgos.

Para ayudarte, vamos a ver qué productos puedes utilizar según el plazo de la inversión- Vamos a hacerlo de forma lineal con los que resultan más efectivos para plazos más cortos primero, y los que resultan más efectivos para plazos mayores, después. De esta manera, empezaremos por los depósitos, y seguiremos por los fondos de inversión, unit linked, PIAS y PPAs para terminar con los planes de pensiones.

Depósitos Bancarios

Los depósitos bancarios son la primera opción para todos los ahorradores. Y lo son por dos motivos: Son el producto más sencillo y el más accesible del mercado. Un depósito bancario es un dinero que cedemos al banco durante un tiempo determinado (por lo general doce meses) y por el que recibimos una rentabilidad acordada previamente. Son tremendamente accesibles porque todas las entidades financieras disponen de este producto, y sencillos porque en el contrato se establece el tiempo que vamos a prestar el capital y el interés que vamos a recibir por él.

Los depósitos bancarios están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos del Banco de España. Esto significa si el banco o caja que guarda nuestro dinero quebrase, no perderíamos nada, pues nos lo devolvería el Estado. Por eso, son el producto más seguro para los ahorradores. No solo se conoce la rentabilidad por anticipado, sino que el capital está totalmente a salvo: Ni existe riesgo en la inversión, ni existe riesgo en la entidad gestora.

Por el contrario, los depósitos están ligados a la actividad económica de un país. Esto implica que, si la economía no funciona, los tipos de interés que se pagan son más bajos. Además, los rendimientos obtenidos por un depósito tienen retención fiscal y, como cualquier producto financiero, también soportan unas comisiones que abona el ahorrador. De esta manera, un depósito puede -en términos reales- perder dinero. Si la rentabilidad que abona es escasa y, además, se reduce por la retención fiscal y el pago de las comisiones bancarias, los depósitos pueden convertirse en un mal negocio.

Por otro lado, el contrato del depósito obliga a prestar el dinero a la entidad durante un plazo determinado, por lo que, si el ahorrador precisa de su dinero antes de que el periodo llegue a su fin, tendrá que pagar una penalización para rescatar todo o –incluso- una parte del capital depositado.

La principal conclusión que debemos sacar de todo esta información anterior, es que los depósitos bancarios típicamente no deben ser un parte importante de la cartera. Su eficiencia se consigue en plazos cortos y su rentabilidad es muy baja, por lo que el peso de la planificación recaerá mayoritariamente en otros productos.

Aquí puedes ampliar información al respecto

Fondos de Inversión

Los siguientes productos que conviene conocer son los fondos de inversión. Su periodo de eficiencia es de tres a cinco años, y su principal baza para los ahorradores son sus ventajas fiscales. Un dinero invertido en un fondo de inversión no paga impuestos hasta que no se recupera el capital con los beneficios. Si lo que se hace es traspasar el capital total de un fondo a otro, no se pagan impuestos, lo que permite que este crezca indefinidamente.

Otras ventajas de los fondos de inversión son su liquidez, en el sentido de que el dinero puede recuperarse sin penalización en cualquier momento, y su diversificación. Un solo fondo de inversión puede tener parte del patrimonio en distintos mercados (deuda y bolsa) países, sectores, activos (materias primas, acciones, bonos, divisas…) etc.

También son interesantes por la supervisión que realiza sobre todos ellos la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la seguridad, pues el ahorrador o partícipe es el propietario en todo momento de sus participaciones (inversiones) por lo que no se vería afectado en caso de que la gestora o el depositario quebrasen.

Por último, los fondos de inversión ofrecen una extensa gama de productos, lo que permite que el ahorrador encuentre el fondo que mejor se adapte a su perfil, preferencias y horizontes temporales de inversión.

Y este es, precisamente, el principal inconveniente de los fondos de inversión: no es nada fácil encontrar el mejor producto para cada ahorrador y momento. Por eso es tan importante tener un buen experto al lado que te ayude a escoger los ideales para tu perfil.

Aquí puedes ampliar información al respecto

PIAS

Si seguimos explicando los productos financieros por orden cronológico en cuanto a su plazo de inversión, los siguientes de la lista serían los PIAS o Planes Individuales de Ahorro Sistemático. Por la forma en la que se han comercializado, los PIAS no son tanto un producto de inversión como de ahorro, pues su objetivo es ayudar a conseguir un ahorro a largo plazo, aunque todo depende de cómo lo configure la entidad financiera. Y es que una de las ventajas de los PIAS es su flexibilidad.

Para entenderlo mejor, un PIAS invierte en diferentes activos para lograr la rentabilidad que promete. Si estos activos son, por ejemplo, de renta variable, el beneficio será mayor, pero también el riesgo. Típicamente, un PIAS garantizado invertirá en bonos que ofrecen un rendimiento seguro que conocen de antemano, mientras que uno más dinámico apostará por renta variable, asumiendo más riesgo, pero logrando más beneficio.

Históricamente, el sistema asegurador ha enfocado este producto en el ahorro, si bien hay empresas especializadas que han convertido los PIAS en verdaderos instrumentos de inversión, con rentabilidades ciertamente interesantes, y con todas las garantías de un producto de ahorro. Es decir, juntando las partes positivas de ambos mundos.

Los PIAS son fáciles de contratar en cualquier entidad financiera y su funcionamiento es muy sencillo. Cuando preahorras, el banco o caja guardaba una parte de sus ingresos mensuales en otra cuenta, ¿verdad? Pues ahora, con un PIAS, es lo mismo: Se trata de seguros de ahorro a prima periódica o única, que garantizan al vencimiento un capital. La entidad financiera retira una cantidad fija de su cuenta mensualmente y la dedica al ahorro. Como es un seguro, la gestión del ahorro queda en manos de la aseguradora, que tendrá que pactar con el usuario cómo quiere que se le invierta el capital.

Este es una de las características menos atractivas del PIAS, que la decisión de qué hacer con el dinero recae en el ahorrador. La ventaja de esto es que si el cliente tiene cierta cultura financiera, podrá elegir un PIAS compuesto de fondos de inversión, como ofrecen algunas empresas especializadas, en lugar de ir a buscar una garantía por debajo del IPC. Típicamente, esto no ocurrirá con los PIAS de las aseguradoras, donde primará el ahorro frente a la rentabilidad.

Además, los PIAS tienen un límite máximo de aportación de 8.000 euros anuales, lo que puede ser una desventaja. Del mismo modo, las primas totales aportadas no podrán superar los 240.000 euros. Todo esto se debe la compensación fiscal que puede obtener el tomador en caso de rescate en forma de renta. Es una forma de evitar que las grandes fortunas se aprovechen del sistema.

Desde un punto de vista fiscal, si el capital ahorrado se retira antes de los 10 años desde la primera aportación, no tiene ventajas. A partir de esos diez años y según la edad en la que se realice el rescate, la renta tendrá un tratamiento ventajoso. Es un producto que ofrece su mayor eficiencia en un plazo de diez años. Básicamente, ofrece su mayor eficiencia si se rescata el dinero tras la jubilación, que es el motivo por el que se le confunde con otros productos diseñados específicamente para la jubilación.

Si lo retira a vencimiento como una renta vitalicia, no tendrá que tributar por las plusvalías generadas, transformándose la totalidad del capital en una renta vitalicia. Pero, ¿qué es una renta vitalicia? De la misma manera que el ahorro se ha realizado poco a poco, con aportaciones mensuales fijas, la desinversión se realiza con rentas mensuales fijas, que son lo que se conoce como rentas vitalicias.

Aquí puedes ampliar información al respecto

PPAs

Otro producto que debemos conocer es el PPA o Plan de Previsión Asegurado, un primo del plan de pensiones que veremos más tarde, creado por las compañías aseguradoras. Por lógica, ya estamos hablando de un producto de ahorro a muy largo plazo y que no ofrecerá su mayor eficiencia hasta que alcancemos la jubilación. Su peso en la cartera suele ser creciente a medida que se acerca la fecha de la retirada, del mismo modo que su estrategia se va haciendo más defensiva conforme avanza el tiempo.

La única diferencia real entre un PPA y un plan de pensiones tradicional es que los PPA son un seguro y los planes, un producto de inversión. Los primeros tienen la garantía de la aseguradora (y también el riesgo de esta) mientras que los planes dependen de los activos en los que inviertan, lo que les dota de incertidumbre en su comportamiento, pero más diversificación en la inversión.

En tratamiento fiscal, causas de liquidez y aportaciones, funciona exactamente igual que los Planes de Pensiones. Para las ventajas y desventajas, también: se pueden traspasar (cambiarlos de unos a otros), no pueden ser objeto de embargo, y son ilíquidos, ya que no puede disponer de ellos hasta que ocurran la jubilación o los supuestos excepcionales.

En términos generales, un PPA típicamente no supondrá un porcentaje elevado en la cartera. Su espacio lo comparte con los planes de pensiones y, salvo casos concretos, suelen ser estos últimos los que formen parte del porfolio.

Aquí puedes ampliar información al respecto

Unit linked

El Unit Linked es un seguro de vida-ahorro, en el que las aportaciones realizadas al mismo se invertirán en una cesta de fondos de inversión, contando con las mismas ventajas de liquidez y diferimiento fiscal que los fondos de inversión.

Una de las ventajas de los Unit Linked son la libertad en la elección de las distintas estrategias de riesgo más adecuadas al perfil y circunstancias personales del ahorrador. Y es que el Unit Linked invierte en cestas de fondos dependiendo del perfil de riesgo del ahorrador o en función de lo que éste elija, pudiendo variar cuantas veces quiera de estrategia a lo largo de la vida del Unit Linked sin penalización fiscal, por lo que es un producto muy flexible, ajustándose a cualquier perfil ahorrador-inversor.

El pago del impuesto solo se hará al retirar el dinero y en el caso de rescatarse como renta vitalicia tiene bonificaciones fiscales. Permite aportaciones periódicas, por lo que otra de sus ventajas es que para pequeñas cantidades de dinero se logra una gran diversificación en los diferentes fondos de inversión que componen la cesta del Unit Linked, lo que sería mucho más complicado si el ahorro se invirtiera directamente en fondos de inversión.

Por tanto, son una herramienta perfecta para el ahorro sistemático mensual. Otro aspecto relevante a tener en cuenta de los unit linked, es que no forman parte de la herencia y no se hace público al fallecimiento, como el testamento, ya que en el Registro de Contratos de Seguros en España solo se puede consultar el fallecimiento del asegurado, y no contiene ni importes ni beneficiarios, solo reflejando los datos correspondientes a la compañía de seguros, que, a su vez, no comunica cifras o beneficiarios proporcionando esta información solo al beneficiario.

Aquí puedes ampliar información

Planes de Pensiones

El principal motivo por el que los ahorradores suelen contratar un plan de pensiones es para asegurarse un complemento para la pensión pública de jubilación. Se trata de un producto muy seguro y transparente, gestionado por entidades especializadas y sujeto a la supervisión pública, que además presenta importantes ventajas fiscales.

Más en concreto, la supervisión de los fondos de pensiones y de sus entidades gestoras corresponde a la Dirección General de Seguros y Planes de Pensiones (DGSFP), dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda.

Los planes de pensiones le permiten elegir el tipo de inversión, pudiendo cambiar de uno a otro como ocurría con los fondos de inversión, que inviertan en los distintos mercados de renta fija o variable, en función de las circunstancias económicas, de su perfil inversor y su proximidad a la jubilación, por lo que resultan una herramienta tremendamente flexible para poder planificar el ahorro a muy largo plazo.

La ventaja de los planes o fondos de pensiones es que, a vencimiento, el ahorrador puede percibir los beneficios obtenidos en forma de capital, como renta, o de manera mixta, y de acuerdo con lo establecido en las especificaciones del propio plan.

Otra ventaja que ofrecen los planes de pensiones es que la ley permite rescatar el dinero invertido, además del supuesto de jubilación, por motivos de invalidez, fallecimiento, dependencia severa o gran dependencia del partícipe, así como supuestos extraordinarios de liquidez, como son la enfermedad grave o el desempleo. También, ofrecen la posibilidad de que en caso de fallecimiento del titular antes de jubilarse, el capital lo percibirán los beneficiarios designados por el partícipe.

Y, como decíamos antes para los PPAs, la principal desventaja de los planes de pensiones es que son ilíquidos hasta vencimiento, salvo que se cumpla alguno de los supuestos anteriores.

Aquí puedes ver las 8 cosas que nadie te cuenta sobre los planes de pensiones

Fiscalidad

Por último, la fiscalidad también es importante. Hay productos más eficientes que otros desde un punto fiscal y con los que podrás pagar menos impuestos a largo plazo.

Es el caso de los fondos de inversión, que permiten diferir el pago de impuestos de forma muy eficiente.

Productos de ahorro e inversión según tus objetivos

Por último, otra forma de escoger los productos de ahorro e inversión es hacerlo en función de tus metas,

Quien más y quien menos tiene sus objetivos en la vida, desde comprar casa hasta casarse, pasando por tener hijos, pagarles la universidad o vivir de las rentas, por ejemplo.

Para cada uno de esos objetivos hay una serie de productos de inversión adecuados. Vamos a verlo.

Vivir una jubilación dorada

Para planificar tu jubilación primero debes averiguar cuánto dinero necesitas para jubilarte.

Con esta cifra en mente para disfrutar de tu jubilación dorada debes apostar por productos de largo plazo con diferimiento fiscal y, a ser posible, comisiones limitadas.

Este diferimiento fiscal hará que retrases el pago de impuestos y puedas aprovechar mejor el interés compuesto. Los productos que mejor lo hacen son los fondos de inversión, aunque también puedes utilizar alternativas como los PIAS, los planes de pensiones o la inversión en bolsa con un enfoque de comprar y mantener.

Comprar una casa

Comprar vivienda es el sueño de muchos españoles. ¿Hay productos financieros para hacerlo? Antiguamente, sí que existía una cuenta ahorro vivienda. Hoy ya no.

Escoger los productos de ahorro para el objetivo de comprar vivienda tendrá mucho que ver con cuándo quieras comprar la casa y cómo quieras hacerlo.

Lo que debes tener claro es que, cuanto más grande sea la hipoteca y el plazo, más intereses pagarás. Lo idóneo es que compres una casa sin hipoteca o que, como mucho, te hipoteques a entre 10 y 15 años.

Para conseguirlo necesitarás ahorrar un buen dinero. Dependiendo de tu capacidad de ahorro tendrás un horizonte temporal para lograrlo u otro. Los productos que escojas deberán adaptarse al mismo.

Puedes invertir en fondos de inversión más conservadores si piensas comprar casa en 3 años o arriesgar un poco más de entrada si te has marcado un plazo de 10 años para conseguirlo.

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Jubilarte joven

Dejar de trabajar a los 40 suena muy bien. Para conseguirlo debes empezar a ahorrar e invertir pronto y hacerlo en productos enfocados a largo plazo con una buena fiscalidad, como los fondos de inversión.

Las dos formas de encarar este reto son:

  1. Juntar un patrimonio suficiente que después irás recuperando con la regla del 4% u otros métodos de desinversión.
  2. Generar rentas e ingresos pasivos que cubran tu estilo de vida.

Generar rentas

Si lo que quieres es generar rentas, puedes crear ingresos pasivos o crear rentas financieras. Las dos formas más habituales de lograrlo son a través de la inversión inmobiliaria en pisos para alquilar o con una estrategia de inversión por dividendos

Los estudios de los hijos

Es muy habitual tener el dinero de los niños en cuentas de ahorro infantiles. Y lo es porque el nombre es atractivo. Lo que tú quieres es ahorrar para tus hijos. Sin embargo, como ya has visto, una cuenta corrientes o de ahorro es un producto para el corto plazo.

¿También lo son los objetivos para tus hijos? Seguro que no. Lo que tú quieres es pagarles la universidad o darles un dinero cuando terminen sus estudios, por ejemplo. Ambos son objetivos a largo plazo y, como tales, requieren productos de largo plazo como los fondos de inversión.

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¿Y AHORA, QUÉ DEBERÍAS HACER?

Mi nombre es Luis Pita y mi libertad financiera es de 14 años. Es decir, si mañana dejase mi empleo, podría mantener el mismo nivel de vida sin trabajar hasta 2036.

Soy autor del best seller “Ten peor coche que tu vecino” y me has visto enseñando ahorro y finanzas personales en TVE, Telecinco, Cuatro, La 2, Telemadrid y las principales radios.

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3 Comments on “Cómo saber qué productos de ahorro son para ti”

  1. Buenos días Luis, me están cambiando la vida todos los artículos que escribes. El mes que viene me apuntaré al curso gratuito, que tendré más tiempo.
    Tengo una duda. de mis ingresos, invierto el 10% y preahorro el 30%. Si un mes estos dos son incompatibles (el invertir me impide que los ahorros sean el 30% de los ingresos, pero no 0), qué debería anteponer? Qué porcentaje debería permitirme reducir ese mes? Menor inversión o menor preahorro? Millones de gracias

    1. Muchas gracias, Alessandro, me alegro un montón de estar ayudándote y seguro con el curso gratuito llevarás tus finanzas al siguiente nivel. De hecho, puedes apuntarte ahora mismo si quieres.

      En cuanto a tu duda, la respuesta depende de tu situación financiera y de cuánto dinero tengas ya preahorrado en tu colchón de emergencias. Si ya estás conforme con el dinero de tu fondo de imprevistos o cuentas con 6 meses de tus gastos ahorrados, puedes recortar de la parte de ahorro. En caso contrario, puedes recortar de la inversión

  2. Hola!!

    Muy interesantes los diferentes productos financieros.

    Sólo destacar que estos productos son para ahorradores puros. Salvo los fondos de inversión. Los productos mencionados son para ahorradores que no quieren ningún riesgo.

    En cambio si lo que desean es invertir, estos productos no son los adecuados.

    Salu2

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