13 formas de monetizar tu vivienda y conseguir liquidez

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Cómo obtener liquidez por tu casa sin venderla

La casa es la mayor cuenta de ahorros de los españoles. Es donde tienen invertido la mayor parte de tu patrimonio, a lo que han destinado su ahorro.

Por las características propias de la inversión en vivienda, se termina dando el curioso caso de que los españoles tienen mucho patrimonio pero poca liquidez. En otras palabras, tienen una casa que vale un buen dinero, pero les falta dinero para llegar a fin de mes, especialmente tras la jubilación.

Este problema de liquidez es una de las cosas que no te cuenta de comprar casa. ¿La solución? Empezar a ver la vivienda como un activo y aprovecharlo. Es decir, monetizar la vivienda o sacar un dinero de ese bien, incluso sin tener que venderlo. Así es como se puede aprovechar tu para tener una jubilación mejor o para no pasar apuros económicos.

Estas son las 11 formas que hay para monetizar tu casa y que te dé una renta mensual o dinero en efectivo, según necesites.

Alquilar tu casa para irte a vivir de alquiler

Es la forma más sencilla de convertir tu casa en dinero líquido. En lugar de venderla, que es lo más habitual, puedes alquilarla.

La ventaja de esta fórmula es que no te descapitalizas ni pierdes patrimonio. La casa sigue siendo de tu propiedad y tú lo único que haces es alquilarla para irte a vivir a otra casa más barata. Así conviertes la vivienda en algo líquido que te genera una renta mensual por la diferencia entre el alquiler que cobras y el que pagas.

👉 Eso sí, al hacer cálculos no te olvides de los impuestos ni del resto de gastos si no quieres llevarte una sorpresa.

Alquilar tu casa cuando no la usas

¿No quieres dejar tu vivienda? Hay otras opciones para monetizarla y sacarle partido a través del alquiler.

Una de ellas es alquilar la vivienda cuando no la estés utilizando. Esta fórmula es ideal para una segunda residencia como la casa de la playa. Puedes alquilarla durante los meses y temporadas que no la uses y así ganar un dinero.

También puedes buscar inquilinos que sabes que no la usarán todo el año, como profesores o estudiantes. Esta es una forma de tener la casa libre en verano, por ejemplo.

Esta estrategia también se puede aplicar a tu propia vivienda, que puedes alquilar cuando estés de vacaciones o durante los meses de verano, si vives en la costa.

Una alternativa que no te dará dinero, pero sí puede ahorrarte mucho es el intercambio de vivienda para vacaciones a través de páginas como Homeexchange o Homelink. Lo que te ahorrarás aquí es el dinero que tendrías que pagar por el alojamiento en tus vacaciones.

Alquilarla casa para eventos

Una subopción en línea con la anterior. Puedes alquilar la casa para eventos o para películas y obtener así un ingreso adicional por ella.

El mayor inconveniente es no siempre será algo recurrente y que para muchos eventos necesitarás un tipo de casa concreto (grande y con jardín).

Alquilar habitaciones que no utilizas

Esta es una fórmula de monetizar la vivienda y también de pagar antes la hipoteca. De hecho, es una de las bases del house hacking, una forma de comprar casa de forma acelerada sin esclavizarte la vida.

Alquilar las habitaciones de tu casa es algo que puedes hacer en cualquier momento. Por ejemplo, si quieres comprar casa, pero todavía no quieres vivir solo, puedes buscar casa, comprarla y alquilar las habituaciones a tus compañeros de piso actuales. Así la hipoteca se pagará más rápido, entre otras cosas.

En el caso de las personas mayores, es una forma de lograr un complemento para su pensión de jubilación por una casa que normalmente se les habrá quedado ya grande. También es una forma para evitar la soledad e incluso mantener la mente en forma.

Una buena estrategia en este sentido es alquilar habitaciones a estudiantes o gente más joven, que siempre revitalizarán el día a día.

Una hipoteca inversa

Esta es una solución algo más compleja y menos tradicional, aunque ha crecido en los últimos tiempos.

Una hipoteca inversa es como una hipoteca, pero al revés. Se trata de un préstamo con garantía hipotecaria con el que la entidad financiera te presta un dinero con la casa como aval. La diferencia con una hipoteca o un préstamo al uso es que no tienes que devolver ese dinero en cuotas.

El dinero se devuelve normalmente a tu fallecimiento o cuando decidas vender la casa, si es que lo haces. Mientras, sobre ese dinero que te han prestado se irán aplicando los intereses del préstamo, que rara vez bajan del 5%.

Para que lo entiendas mejor, el banco te da un dinero por la casa, que sigue siendo tuya, puedes vivir en ella e incluso alquilarla. A tu fallecimiento, los herederos tendrán que elegir entre vender la casa para saldar la deuda y quedarse con la diferencia o saldar la deuda y quedarse la casa.

Si decides vender al casa, también tendrías que pagar los intereses del préstamo.

Con la hipoteca inversa lo que consigues es liquidez inmediata por la vivienda. Después podrás transformar ese dinero en una renta vitalicia, si quieres.

Antes de lanzarte a contratar una hipoteca inversa, debes saber que no todo es de color de rosa con este producto. Aquí puedes ver las desventajas de hipoteca inversa como no te las han contado antes.

Una hipoteca tradicional

Esta es otra alternativa para convertir en dinero líquido la vivienda. La ventaja es que no trasladas toda la deuda a los herederos. La desventaja es que tendrás que pagar las cuotas de la hipoteca mes a mes.

Esto hace que consigas una inyección de liquidez inmediata, pero también que añadas un gasto fijo más a tu presupuesto.

Renta vitalicia inmobiliaria

Una renta vitalicia inmobiliaria es una adaptación de las renta vitalicias tradicionales, que se firman mediante un contrato de seguros. Estas rentas vitalicias tienen la ventaja de que no habrá que pagar impuestos por la venta de la casa si tienes más de 65 años.

En esencia, una renta vitalicia inmobiliaria consiste en usar la vivienda para constituir una renta vitalicia. A diferencia de una renta vitalicia tradicional, con este formato el propio contrato de compraventa contempla el pago de una renta vitalicia por la vivienda en lugar de un único pago por la casa, que es lo más habitual. Dicho de otra forma, en lugar de pactar la venta de tu casa por 100.000 euros, acuerdas su venta a cambio de recibir 500 euros al mes de por vida, por ejemplo.

La ventaja para el comprador es que no tiene que realizar un gran desembolso inicial y para el vendedor, que recibirá un dinero todos los meses. Además, existen rentas vitalicias inmobiliarias que ya incluyen la posibilidad de seguir viviendo en la casa. A cambio, recibirás una renta inferior, como es lógico.

Venta de la nuda propiedad

Esta alternativa lleva tiempo creciendo como opción para recibir un dinero por la casa y seguir viviendo en ella.

Para entender en qué consiste la venta de la nuda propiedad debes saber que el pleno dominio o propiedad total de una vivienda se divide en dos: el usufructo y la nuda propiedad.

El usufructo es el derecho de uso y disfrute de la vivienda. En otras palabras, conservar el usufructo de la vivienda implica poder utilizarla como convenga. Esto es muy habitual en testamentos con hijos donde se deja al cónyuge el usufructo vitalicio de la vivienda, mientras que la nuda propiedad pasa a ser de los hijos.

Esta nuda propiedad es lo que indica quién es el propietario de la vivienda, aunque no tenga el derecho a utilizarla, es decir, su usufructo.

La venta de la nuda propiedad implica vender la propiedad, pero conservar el derecho a usar la vivienda. Así, se consigue un dinero por la casa sin tener que abandonarla. A través del usufructo se podría incluso alquilar la vivienda, ya que eso se considera un derecho de uso.

El hándicap de esta opción es que también se pagan impuestos por la venta de la nuda propiedad, igual que cuando vendes el pleno dominio de la casa. Eso sí, como solo se vende una parte, la ganancia patrimonial y los impuestos a pagar suelen ser menores.

Vivienda inversa

La vivienda inversa es una solución con la que vendes el pleno dominio de la vivienda y firmas un contrato de alquiler vitalicio. Es decir, vedes la casa pero te aseguras que puedes vivir en ella de por vida.

La clave de la vivienda inversa como solución para monetizar la vivienda es negociar bien el precio del alquiler para evitar grandes subidas. En este sentido, es posible establecer un precio fijo con una rebaja sobre el precio del mercado que se pagará cada mes o descontar el coste del alquiler al precio de venta. La segunda opción es más habitual por las ventajas que tiene para las dos partes.

Por el lado del vendedor, porque se asegura un precio fijo para el alquiler que ya habrá pagado de antemano. Así elimina el coste de la vivienda de su presupuesto y sabe que todo el dinero que consiga con la venta de la casa será para otros gastos (comida, suministros, ocio, viajes, salud…).

Por el lado del comprador, porque tiene que poner menos capital de partida, que es lo que la mayoría de inversores inmobiliarios buscan.

La vivienda inversa es una solución que funciona como el usufructo, aunque tiene más limitaciones. Por ejemplo, lo más normal es que no se permita realquilar la vivienda, por ejemplo. A cambio, permite conseguir más dinero que con la venta del usufructo.

Vender tu casa para comprar otra

Una opción tradicional muy en línea con la de alquilar la casa para irte a vivir de alquiler. La diferencia es que en este caso no se alquila la vivienda, sino que se vende.

El truco para monetizar la vivienda y ganar liquidez es muy simple: vender la casa y comprar otra de menor valor. Así es como puedes obtener un dinero adicional por la vivienda.

El hándicap de esta solución es que implica el pago de impuestos.

Permuta de inmobiliaria

Como su propio nombre indica, supone cambiar una casa por otro. Lo más habitual es que cambies tu vivienda por otra de menos valor y te quedes con la diferencia entre ambas. Así es como monetizar la vivienda a través de la permuta, una figura que recoge el artículo 1538 del Código Civil.

En esencia, se trata de una vender tu casa para comprar otra, también a nivel fiscal.

Anticipo de alquileres

Esta herramienta supone poner la casa en alquiler, pero dejar que otra persona se encargue de ello a cambio de que te adelante el dinero de ese arrendamiento.

Hay empresas que te adelantarán hasta 60 meses de alquiler, lo que equivale a 5 años.

Esta es una alternativa que funciona bien durante la jubilación y que suele utilizarse para pagar una residencia o, simplemente, asegurarse el dinero del alquiler sin el trabajo de su gestión o el riesgo de impagos.

Y es que, con el anticipo de alquileres, quien asume el riesgo de la actividad es la persona que gestiona el alquiler. A cambio, el propietario del piso cobrará normalmente un alquiler menor del que percibiría de alquilarlo él o hacerlo a través de una agencia tradicional.

Alquiler inverso

Esta fórmula es una variante de la anterior. El alquiler inverso es un préstamo, igual que la hipoteca inversa. Al firmarlo recibirás un dinero, que normalmente se entrega mes a mes y estará ligado al alquiler de la vivienda.

Su funcionamiento es muy simple: la empresa te concede un préstamo a cambio del derecho a alquilar tu casa y recupera el dinero a través del alquiler de la vivienda. Es decir, mantienes la propiedad, pero la casa estará alquilada hasta que saldes la deuda, intereses incluidos.

La ventaja de este modelo, es que no incluye el pago de cuotas mensuales, porque el alquiler de la vivienda se usa para pagar el préstamo.

Conclusión

Estas 13 formas de monetizar la vivienda te ayudarán a hacer líquido un activo que normalmente no lo es y conseguir así un dinero sin tener que dejar la casa en muchos casos.

El siguiente cuadro de EBN Banco resume las ventajas y desventajas de varias de estas fórmulas de monetizar la vivienda. Aunque está enfocado a primar la hipoteca inversa, sí resume las características de estas formas de obtener liquidez a través de la casa.

Cómo monetizar una casa para obtener liquidez

La realidad es que no hay un método de monetizar la vivienda que sea mejor que otro. Todos son soluciones a un problema muy repetido en España: la mayor parte del patrimonio está invertido en un activo, la casa, en el que no es fácil ni rápido desinvertir.

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Mi nombre es Luis Pita y mi libertad financiera es de 14 años. Es decir, si mañana dejase mi empleo, podría mantener el mismo nivel de vida sin trabajar hasta 2036.

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