Hábitos de la gente sin deudas

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Habitos de la gente sin deudas
 

Vivir con deudas se ha convertido en un hábito para nuestra sociedad. Los hay que piden créditos para cualquier cosa, desde cambiar el aspirador hasta irse de vacaciones y los que los limitan a las grandes compras como el coche o la casa, que de otra forma tardarían años en poder adquirir en metálico.

Los datos del Banco de España cifran en 733.242 millones de euros la deuda del conjunto de los hogares españoles a noviembre de 2015, una cifra elevada, pero mucho menor que los 908.000 millones de máximo que se alcanzaron en 2008. Un 77% de esta cifra está vinculada a la vivienda, lo que deja un enorme margen para otro tipo de deuda no tan ligada a un objetivo vital para muchas personas: ser propietario.

Lo que las cifras no muestran es el porcentaje de personas que está a un pequeño imprevisto de endeudarse o las que han convertido los préstamos en su modo de vida. Y sin embargo vivir sin deudas es posible. Sólo tienes que ver este artículo donde encontrarás testimonios de personas que han conseguido tener libertad financiera.

No son tan diferentes a ti como podrías pensar, simplemente han adquirido una serie de hábitos más saludables y un enfoque de vista distinto hacia el dinero. Estos son los hábitos de la gente sin deudas:

Conocen el valor del dinero

Esto es quizás lo más importante. Tienen claro cuánto cuesta ganar un euro y nunca pierden de vista los esfuerzos que han realizado para conseguirlos. En otras palabras, saben cuánto vale su tiempo y actúan en consecuencia.

Cada vez que te endeudas estás pagando un sobrecoste por tu dinero y asumiendo un riesgo. Cuando pides un préstamo para irte de vacaciones restas valor a tu dinero simplemente por no querer esperar hasta tener el dinero en mano, por buscar una gratificación inmediata.

La cifra para saber si lo estás haciendo bien o mal en tu vida. Puedes calcularla aquí.

Conocen su situación financiera y prestan atención a lo detalles

Endeudarse puede ser una decisión voluntaria o el reflejo de un desequilibrio en sus finanzas personales, es decir, que los gastos superan sistemáticamente a los ingresos. Incluso cuando no sea así, puede que estén muy cerca de ese límite.

Las personas libres de deuda prestan atención a los detalles, son conscientes de sus ingresos y gastos y, sobre todo, de que los segundos no superen a los primeros. Este control hace que no paguen comisiones de más, que no haya descubiertos en cuenta o que corten por lo sano con los gastos de servicios que no usan, como el gimnasio o la suscripción a esa revista que ni siquiera lees.

En nuestro post de Apps para finanzas personales puedes encontrar herramientas que te ayudarán a seguir de cerca tus finanzas y llevar tu presupuesto al día.

No apuran su salario

Las personas sin deudas no se gastan hasta el último céntimo de su sueldo. En otras palabras: viven con menos de lo que ingresan y generalmente ahorran.

Descubre aquí el truco para ahorrar el 20% de tu sueldo sin esfuerzo.

Hay diferentes fórmulas para lograrlo, desde hacer como que ganas menos hasta tener un presupuesto muy cerrado y la suficiente fuerza de voluntad para no saltártelo. Sin embargo, desde nuestra experiencia el método más efectivo es el Preahorro o pagarte primero a ti mismo. En el programa Objetivo Libertad Financiera te damos las claves para empezar a preahorrar.

Piensan a largo plazo y son pacientes

El hombre está diseñado para pensar a corto plazo y buscar la gratificación inmediata, pero eso hace que no siempre tomemos las mejores decisiones. Un buen ejemplo es la monstruosa deuda que asumimos al comprar una casa a 35 años sólo por convertirnos ahora en propietarios y no esperar. La diferencia entre hacerlo de una u otra forma es que al final puedes terminar pagando el doble por la vivienda.

Quizás sea un ejemplo extremo, pero si quieres otros más cercanos, seguro que alguna vez has comprado por impulso unos zapatos, un reloj, un videojuego, esa cena en el restaurante al que tantas ganas tenías de ir… Y después has pagado las consecuencias teniendo que reducir otros gastos que eran importantes para ti o directamente has pagado de más cuando te han pasado el cargo de la tarjeta de crédito y no había dinero en tu cuenta.

Quienes no se endeudan son capaces de tener paciencia y no comprar algo que no entra en su presupuesto inicial o para lo que no haya ahorrado y pueda pagar sin financiar. De esta forma, además, ganas tiempo para poder valorar si realmente quieres o no esos zapatos y si cuadran en tu plan a largo plazo.

Tienen siempre un objetivo

Ahorrar por ahorrar puede ser muy duro. Las personas que ahorran comparten un hábito con los millonarios: tiene metas claras, generalmente a largo plazo con pequeños hitos en el corto plazo.

Este objetivo es el que les permite mantenerse motivado y hacer mucho más llevadero el camino. Al final es aplicar lo mismo que haces al planificar tus vacaciones, pero con metas que tienen más de unos meses de vida útil.

Además, esta meta te centrará y hará que sea más fácil no caer en la tentación de consumir sólo por quedar bien, por el qué dirán o por no ser menos que tu vecino.

Saben decir que no

Vivimos en una sociedad consumista e intercomunicada. A diario estamos expuestos a cientos de mensajes y estímulos para comprar de todo y a muchos planes con amigos y familiares. El último videojuego, el abrigo de rebajas que no necesitas, una cena con los amigos, las cañas después del trabajo, el último estreno de cine… La lista es casi infinita.

Decir que a las tentaciones consumistas puede ser más fácil, pero la cosa se complica cuando entran en juego las relaciones personales. No se trata de que declines todos los planes que te propongan y vivas como un monje de clausura, pero sí de que no te dejes llevar. Si el restaurante que han elegido tus amigos es muy caro, propón otra alternativa o declina la invitación.

Hoy en día hay multitud de opciones de ocio a coste cero e infinidad de formas de ahorrar para poder costearte el ocio que de verdad te importa. Tener un objetivo, una meta, es lo que ayuda a las personas que no tienen deudas a decir que no y no sentir remordimiento por ello.

Saben lo que quieren y valoran cada retraso en el camino a su objetivo.

Han interiorizado hábitos que les ayudan a ahorrar

Un hábito no es una costumbre en la forma de proceder, algo que hacemos de manera casi sistemática y sin darnos cuenta. Cambiar o adquirir un nuevo hábito no es fácil. Un reciente estudio de University College de Londres ha demostrado que se tardan 66 días en crear un hábito que pueda mantenerse durante años.

Las personas que no se endeudan han aprendido conductas y pautas que les ayudan a no endeudarse alegremente. Estas son cinco clásicas:

  • Aprender a pensar como directores financieros. Antes de comprar algo nuevo se plantean cuánto valor pierde con el paso del tiempo y con qué rapidez. Eso hace que, por ejemplo, no tengan miedo de explorar el mercado de segunda mano -el fundador de Wall Mart nunca compró un avión nuevo pese a ser un aficionado al vuelo-.
  • Calculan sistemáticamente el coste de la deuda. Antes de financiar, se paran a averiguar el sobrecoste que pagarán por lo que quieren comprar.
  • Conocen el poder del dinero en efectivo. El dinero físico tiene un poder que no tiene tu tarjeta, te hace más consciente de lo que estás gastando en cada momento. Siempre serás más reacio a pagar 200 euros en metálico que con la tarjeta.
  • Piensan en términos porcentuales. Son capaces de ver el ahorro en términos porcentuales y no sólo en bruto. Es decir, no se ahorran 2 euros en una chaqueta, sino un 20%.
  • Son conscientes de los pequeños gastos. Si no están dispuestos a pagar 10 euros más en un restaurante por llegar 10 minutos tarde, tampoco lo harán por una comisión para sacar dinero del cajero o por un recargo en su cuenta.

Son capaces de vivir sin gastar: valoran las experiencias por encima de las cosas

Al final, la mejor forma de no endeudarse es no gastar y para eso no hay nada como rebajar tus expectativas vitales en términos de consumo. Dicho de otra forma, aprender a tener una vida minimalista en la que necesites menos cosas materiales.

Una cosa que hacen muchas personas sin deudas es sustituir las cosas por experiencias. Todas las cosas cuestan dinero, pero hay multitud de experiencias y planes que no. Además, una cosa se terminará rompiendo o simplemente no sabrás donde ponerla, pero una buena experiencia estará siempre contigo.

Vivir lejos de las deudas es posible, sólo es cuestión adquirir los hábitos que te permitan alejarte de ellas.

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One Comment on “Hábitos de la gente sin deudas”

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo, parece que hay gente que hoy en día se endeudan por gusto

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