Cuidado con los créditos rápidos: así afectan a tu bolsillo

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peligros de los créditos rápidos
 

Hay muchas formas de comprar un coche, una televisión o pagarte las vacaciones que siempre has soñado, pero pueden resumirse en financiar o no hacerlo. Pagar al contado será siempre la menos costosa porque no pagarás intereses ni generarás ningún tipo de deuda. ¿El resto? Todo lo que pase por pedir un préstamo afectará a tu libertad financiera, pero hay un tipo de préstamo que lo hará más. Los créditos rápidos.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de pedir un crédito rápido?

Endeudarse es una forma de comprar cosas que minará tu capacidad para alcanzar la libertad financiera. No es aconsejable que te endeudes excepto para casos concretos como la compra de una vivienda. Incluso para comprar casa hay que saber qué hipoteca pedir.

Los préstamos rápidos son una de las formas de financiación más caras que existen con tipos de interés que fácilmente pueden superar el 15%. Con esto en mente, si estamos decididos a solicitar un crédito rápido lo primero que deberíamos saber es cuáles son las condiciones. En otras palabras, no fijarnos en la cuota mensual si no en el TAE que vamos a pagar y el tipo de interés real del préstamo. En términos generales, antes de firmar cualquier préstamo hay que conocer la operación en su conjunto: cuánto vamos a terminar pagando por financiarnos.

El error más común es fijarse sólo en la cuota, si es o no asumible. El problema es que cuanto más alargues el préstamo, menos pagarás cada mes pero más por el total.

Hay que tener en cuenta una cuestión clave: cuanto más tardemos en devolver el dinero, más intereses pagaremos. Por eso mismo, cuanto más ajustado sea el plazo de devolución, mejor.

Por último, nunca hay que olvidar la letra pequeña de este tipo de préstamos, que pasa sobre todo por revisar los gastos de reclamación en caso de impago y el interés de demora que nos cobrarán.

¿Compensa un crédito rápido para pagar imprevistos o para costear las vacaciones?

Toda deuda tiene sus peligros y los créditos rápidos, más. Sin embargo, una cosa es un imprevisto y otra diferente unas vacaciones. En el caso de un imprevisto, habría que valorar su naturaleza. A modo de ejemplo, si se rompe el frigorífico o el coche y lo usamos para trabajar, por ejemplo, es algo que hay que reponer sí o sí, incluso recurriendo a un crédito rápido si no hay otra opción. Por eso mismo es importante crear un colchón de seguridad para este tipo de gastos.

En el caso de otros imprevistos no urgentes, lo ideal es ahorrar hasta poder comprar lo que necesitemos. Una buena forma de saber si ese imprevisto es o no tan grave pasa por esperar unos días para reponer aquello que se ha roto. En ocasiones nos daremos cuenta que no era tan urgente comprar el objeto de nuevo.

Y para que esto no vuelva a pasar, en este post te damos las claves para crear un sistema financiero a prueba de bombas.

En términos generales, hay algunos gastos imprevistos que sí podremos planificar, como por ejemplo el cambio de coche o de electrodomésticos. Un vehículo tiene una vida útil de 15 años, aunque a partir de los 8 años los problemas mecánicos se multiplican, en tanto que la vida media de un electrodoméstico es de cinco años.

En cuando a las vacaciones, financiar las vacaciones es uno de los errores más habituales de los españoles en estas fechas (en este artículo puedes ver el resto). Pedir un préstamo para pagar las vacaciones tiene tres problemas concretos que afectarán incluso a cómo disfrutas de tu viaje.

  • Vas a pagar más por tus vacaciones porque devolverás el dinero con intereses.
  • Es fácil que gastes más de lo que habías pensado sólo porque el dinero está ahí, disponible.
  • Vas a disfrutar mucho menos de tus vacaciones, porque vas a estar preocupado por el dinero que te has gastado y pensando lo que te espera al volver. Aquí puedes ver cómo gastar en vacaciones para ser feliz.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿Compensa un crédito rápido para las vacaciones? No. La alternativa al préstamo rápido pasa por el preahorro y por contar con un fondo de emergencia que cubra este tipo de imprevistos. El tamaño medio de ese fondo debería ser de entorno a seis meses de gastos fijos. En este curso gratuito te ayudamos a ponerte en marcha.

Si una vez surge el imprevisto no contamos con ese dinero, es mejor recurrir a la financiación tradicional antes de a un préstamo rápido porque sus condiciones suelen ser mejores. En este sentido hay que tener cuidado con los préstamos preconcedidos de los bancos, porque sus condiciones no son muy diferentes de un crédito rápido. La alternativa más rápida pasaría por llevar la cuenta corriente a números rojos (la mayoría permiten sobrepasar el límite en cerca de 300 euros, aunque también nos cobrarán comisiones por reclamación de posiciones deudoras e intereses).

De nuevo, todo pasa por hacer números y tomar decisiones informadas.

 

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