La mayoría de contenidos sobre finanzas hablan de lo mismo: cómo hacer crecer tu dinero y generar patrimonio. Y es normal, porque es parte del camino hacia la libertad financiera. Sin embargo, muchos dejan fuera la segunda parte de la ecuación: cómo recuperar el dinero al jubilarte y cómo generar rentas con ese dinero acumulado durante años.
Y de eso voy a hablarte en las siguientes líneas: cómo recuperar tu dinero para vivir de él y que tu patrimonio siga creciendo pese a todo. En resumen, qué hacer con tu capital al jubilarte para poder vivir con tranquilidad sin que ese dinero se agote.
ÍNDICE
- 1 La pregunta no es solo cómo generar rentas, sino cómo no quedarte sin dinero
- 2 Antes de elegir estrategia: calcula cuánta renta necesitas realmente
- 3 Estrategia 1: Crear tus propias rentas con retiradas planificadas
- 4 Estrategia 2: Generar rentas con dividendos, cupones o fondos de reparto
- 5 Comparativa: retiradas dinámicas vs dividendos
- 6 Preguntas habituales
- 7 ¿Qué pasa si la bolsa cae justo cuando empiezo a retirar dinero?
La pregunta no es solo cómo generar rentas, sino cómo no quedarte sin dinero
Si estás leyendo esto es porque ya has acumulado cierto patrimonio con el que crees que puedes vivir de las rentas o estás cerca de hacerlo y ahora buscas el siguiente paso. Y ese paso es generar rentas, es decir, transformar ese capital en un dinero que puedas usar mes a mes para complementar la pensión o tus ingresos actuales.
Sin embargo, vivir de tu patrimonio es en realidad solo uno de los tres objetivos que deberías tener en mente. Los otros dos son: conservar el capital inicial en el peor de los casos y permitir que siga creciendo en el mejor de ellos. De hecho, lo idóneo es que trabajes con el tercer escenario en mente: generar plusvalías que complementen tus ingresos y que tu dinero invertido siga creciendo.
¿Realmente se puede conseguir? Sí, pero no existe un único camino.

Antes de elegir estrategia: calcula cuánta renta necesitas realmente
Como siempre, el punto de partida es averiguar cuánto necesitas para vivir. Si no tienes clara esta cifra, siempre irás a ciegas y dará igual la estrategia para retirar el dinero que escojas.
Gastos anuales previstos
Aquí la fórmula básica para calcular cuánto necesitas al jubilarte es muy sencilla:
🎯 Gastos anuales deseados – ingresos seguros = renta que debe generar tu patrimonio
Lo complicado es aventurar esos gastos anuales por el cambio en el estilo de vida y las variaciones en parte de ciertos ingresos supuestamente seguros como la pensión pública. Y es que de la pensión pública solo conocemos el sistema actual, pero ni controlamos ni sabemos qué cambios puede hacer en el futuro.
Aquí, cuanto más cercano estés de la jubilación, mayores certezas podrás tener,
Y respecto a los gastos anuales deseados, mucho cuidado con infravalorar costes relacionados con la salud.
👉 Aquí puedes ver un ejercicio completo de cómo calcular cuánto necesitarás para jubilarte.
Tasa de retirada de tu patrimonio
La tasa de retirada es el porcentaje de tu patrimonio que necesitarás recuperar cada año para lograr esa renta que necesitas para vivir. La clave aquí es sencilla: no es lo mismo necesitar 15.000 euros al año de una cartera de 800.000 euros que necesitar 60.000 euros de una cartera de 500.000 euros.
La fórmula más extendida es la regla del 4%, según la cual puedes retirar hasta un 4% del capital acumulado sin que el dinero se termine.
Esta regla se basa en datos históricos de la bolsa y cómo se hubiesen comportado distintas carteras de inversión a lo largo del camino. Esta es su representación gráfica.

Lo que ves ahí es el porcentaje de éxito de cada cartera según el número de años que quieras vivir del dinero.
👉 La norma sencilla que a ti te interesa conocer es la siguiente: para saber cuánto necesitas acumular, multiplica tus gastos anuales por 25. Así conseguirás la cifra de partida.
Por ejemplo, si necesitas 20.000 euros al año, deberías sumar 500.000 euros como capital de partida.
🔎 Puedes ampliar información sobre este método aquí: cómo funciona la regla del 4%.
👉 Aquí ahi una cuestión clave para mí. Ese porcentaje del 4% es solo la norma general y no tiene por qué encajar con todo el mundo. Depende mucho de tu perfil de riesgo o lo conservador que seas. De hecho, el propio modelo incluye porcentajes diferentes y menores.
En mi caso concreto, ya te adelanto que soy más conservador y prefiero un porcentaje del 3% o el 2% porque no quiero ver cómo mi patrimonio cae en los años de mercado, que sé que los habrá.
Deja margen de seguridad
Dos recomendaciones adicionales:
- Ajusta todo a la inflación, porque el valor de 20.000 euros hoy no va a ser el mismo que el de dentro de 10 años. Para cubrir esa cantidad en 10 años con una inflación del 2% necesitarías 24.780 euros.
- No apures en los gastos, deja siempre margen de seguridad por si surgen imprevistos como tener que ayudar a un familiar, gastos médicos adicionales o, lo más importante, caídas del mercado. No te preocupes, que luego vemos esto último en detalle con un truco que complementa la regla del 4%.
Con esto claro, vamos a ver ya las dos estrategias para generar rentas y que tu dinero siga creciendo.
Estrategia 1: Crear tus propias rentas con retiradas planificadas
Esto que suena muy técnico es lo que la mayoría de gente tiene en mente cuando piensa en cómo vivir de su dinero al jubilarse.
Cómo funciona
El funcionamiento de esta estrategia es muy sencillo. Básicamente consiste en llegar a la jubilación con un patrimonio, como una cartera de fondos, e ir retirando cada año una cantidad de ese dinero mientras el resto del capital permanece invertido y creciendo. Dicho de otra forma vender una parte de las inversiones para cubrir la renta que has calculado que hace falta cada año.
Y precisamente son esas ventas lo que más incertidumbre generan, aunque para eso están fórmulas como la regla del 4% y el truco adicional que dará fortaleza al formato que te cuento al final de este punto.
👉 La idea de fondo sería que si tú retiras un 4% del capital, pero la rentabilidad de la cartera es superior, el dinero acumulado seguirá creciendo. El único problema es qué hacer en momentos de caídas.
Con qué tipo de cartera encaja
Este formato está más pensado para carteras de fondos de inversión y fondos indexados que carteras de acciones u otros activos. El tipo de cartera concreta depende del perfil de inversor, pero como has visto en el gráfico anterior la tasa de éxito o supervivencia varía según su composición.
Aquí sucede una cosa curiosa y es que las carteras más conservadoras con un 100% de renta fija no siempre son las que mejor funcionan. De hecho, carteras moderadas como la cartera 60/40 tienden a hacerlo mejor. Dicho esto, la clave es encontrar una con la que tú te sientas cómodo, teniendo en cuenta los números de ese cuadro.
En la práctica: retiradas planificadas con el truco del colchón adicional
Esta es la fórmula para hacer que tu cartera sea más robusta y que aguante mejor precisamente cuando más hace falta: los años malos cuando la economía y la bolsa sufren.
La estrategia de retiradas planificadas funciona mejor cuando no dependes de vender inversiones todos los años en cualquier situación. Para eso conviene reservar una parte en liquidez antes de empezar a vivir de la cartera.
Esto es importante porque, cuando ya estás viviendo de tu patrimonio, las caídas de mercado se sufren de otra manera. Durante la fase de acumulación, una caída puede ser incómoda, pero normalmente sigues trabajando, sigues ahorrando y puedes seguir invirtiendo. En la fase de retirada, la situación cambia: si necesitas sacar dinero justo cuando tu cartera ha bajado, puedes verte obligado a vender más participaciones para conseguir la misma renta.
Un ejemplo sencillo. Imagina que tienes una cartera de 500.000 euros y quieres retirar 15.000 euros al año. Esa retirada equivale al 3% de tu patrimonio. Si el mercado cae y tu cartera pasa a valer 425.000 euros, esos mismos 15.000 euros ya representan un 3,5%. Si además repites ese patrón varios años seguidos, el patrimonio puede sufrir más de la cuenta.
La forma de reducir ese riesgo es trabajar con retiradas dinámicas más un colchón de de liquidez adicional para cubrir dos años de gastos. En lugar de mantener una retirada rígida pase lo que pase, puedes ajustar el plan según la situación de la cartera.
📉 En los años de caídas, utilizas la liquidez. Así evitas tener que vender una parte de tus inversiones justo cuando valen menos por la caída del mercado.
📈 En años buenos, retiras lo previsto y, si hace falta, recompones la parte de liquidez que hayas utilizado.
Por ejemplo, si necesitas 30.000 euros al año para complementar tu pensión, podrías tener una reserva de unos 60.000 euros. Si llega un año malo de mercado, en vez de sacar toda la renta de la cartera, puedes usar una parte de ese colchón para cubrir tus gastos y dejar más dinero invertido.
Esta estrategia no elimina el riesgo de mercado, pero sí ayuda a gestionarlo mejor. La bolsa seguirá subiendo y bajando, y una cartera equilibrada también tendrá años malos. La diferencia es que con un plan flexible puedes evitar tomar decisiones forzadas justo cuando menos te conviene.
También permite ajustar gastos extraordinarios. Si un año la cartera cae, quizá no sea el mejor momento para hacer una gran retirada adicional para un viaje caro, una reforma o una ayuda familiar que pueda esperar. Aplazar ese gasto puede ser suficiente para dar tiempo a la cartera a recuperarse.
La idea de fondo es sencilla: cuando vives de tu patrimonio, tan importante como saber cuánto puedes retirar es decidir de dónde sale ese dinero en cada momento. La rentabilidad media importa, pero la secuencia de rentabilidades también. Dos carteras pueden tener una rentabilidad parecida a largo plazo y, sin embargo, dar resultados muy distintos si las caídas llegan justo al principio de la fase de retirada.

Ventajas de esta fórmula
Esta estrategia tiene los siguientes puntos fuertes:
- ✅ Mayor control sobre cuánto retirar. Tú decides la cantidad que recuperas cada año.
- ✅ Mayor control sobre cuándo retirar y cómo hacerlo. Puedes decidir en qué momentos del año quieres hacer los retiros: si es cada mes, una vez al año, de forma trimestral…
- ✅ Mejor capacidad para adaptar la retirada a los gastos reales.
- ✅ Más margen para planificar impuestos, precisamente porque tienes un control total de cómo, cuánto y cuándo retiras.
- ✅ Posibilidad de reajustar el riesgo de la cartera (rebalancear los pesos).
- ✅ Permite que parte del capital siga invertido y creciendo. Y eso es precisamente lo que hace que el dinero dure más e incluso que nunca se agote y aumente.
Inconvenientes de esta fórmula
Y los puntos negros o debilidades de la estrategia de retiradas planificadas son:
- ❌ Requiere planificación. De hecho, por eso hablamos de retiradas planificadas. Lo cierto es que no es complicado llegar a tu porcentaje óptimo, pero hay que pensarlo.
- ❌ Puede obligar a vender en malos momentos si no hay liquidez. Por eso mismo esos dos años de gastos fijos como colchón (además de tu propio fondo de emergencia) son esenciales para que todo sea más estable.
- ❌ Seguirás sufriendo volatilidad, porque a lo largo del tiempo tus inversiones subirán y bajarán. En cualquier caso, ya has visto con las simulaciones anteriores que el resultado a largo plazo solo con renta fija puede ser peor.
- ❌ Riesgo psicológico: sensación de “estar comiéndose el capital”. Este es el principal riesgo para mí. En los años malos de mercado, puedes tener la sensación de que tu patrimonio cae y que no será suficiente. La realidad es que no hay una forma 100% segura de evitarlo más allá de ajustar el porcentaje de retirada y tener ese colchón de dos años que he comentado.
Estrategia 2: Generar rentas con dividendos, cupones o fondos de reparto
La segunda estrategia es más sencilla sobre el papel: consiste en utilizar el patrimonio para generar rentas vía dividendo a través de acciones o fondos de reparto e incluso con cupones invirtiendo de forma directa en renta fija (esto último sí puede ser algo más complejo).
Cómo funciona
La segunda alternativa para generar rentas y que tu patrimonio crezca es la inversión en dividendos. La fórmula clásica es a través de inversión directa en acciones, pero la fórmula más sencilla es mediante fondos de dividendos. En otras palabras, un fondo o ETF hace ese trabajo por ti: busca e invierte en acciones de reparto de dividendos y después te los paga a ti.
El funcionamiento de esta estrategia de dividendos también es muy simple y fácil de entender. Por un lado, recibes la renta del dividendo y, por otro, el valor de las acciones va aumentando a lo largo del tiempo. Así es como te aseguras de que tu patrimonio total aumenta al tiempo que cobras una renta de ese patrimonio.
En el fondo, no es diferente a lo que haces con el modelo anterior de retiradas programadas. La diferencia es que aquí en lugar de decidir tú el porcentaje a retirar y la estrategia, el fondo se encarga hacerlo por ti. Por eso mismo, es clave escoger bien ese fondo o ETF y que:
- Tenga una política de reparto de dividendo suficientemente elevada o estable como para cubrir tus gastos. Esto es lo que se conoce como dividend yield (porcentaje del fondo que se reparte en dividendos) y que suele rondar el 2%-5% dependiendo del fondo.
- Invierta en empresas con suficiente crecimiento como para que su valor aumente en el tiempo, que sería la segunda pata de rentabilidad y lo que haría crecer el patrimonio a lo largo de los años. Aquí es importante verificar que ese rendimiento supere la inflación.
Con los fondos de inversión en dividendo y este tipo de estrategias ocurre algo que no se suele tener en cuenta. Y es que están muy sesgados por el tipo de empresas en las que invierten. Típicamente las empresas que más dividendo reparten de forma estable son empresas asentadas con poca capacidad o potencial de crecimiento.
Además de inversión en fondos de dividendo, también se puede invertir en renta fija o en fondos de renta fija que repartan cupones, aunque esto último tiene un inconveniente importante. Por mucho que se hable de renta fija, tú verás cómo tu inversión fluctúa igualmente. Aquí te cuento por qué la renta fija no es tan fija como dicen (sobre todo si inviertes a través de fondos).
Ventajas de esta fórmula
¿Por qué esta estrategia atrae tanto? Básicamente por los siguientes motivos.
- ✅ Da sensación de vivir “sin tocar el capital”. Genera un flujo de caja periódico sin esa sensación de que estás vendiendo una parte de la inversión porque tú no das ninguna orden, simplemente cobras el dividendo. Eso sí, recuerda que ese dividendo se reinvierte en un fondo de acumulación, por lo que en realidad sí que estás retirando parte de tu capital, solo que no eres tú quien da directamente la orden.
- ✅ Es psicológicamente cómoda porque no tienes la necesidad de decidir cuándo vendes. De hecho, el fondo ya lo hace todo por ti.
- ✅ Puede ser más fácil de entender para quienes no están acostumbrados a los mercados.
- ✅ Genera ingresos visibles y aporta sensación de estabilidad porque solo retiras los dividendos o beneficios que paga la empresa. De nuevo, esos dividendos se descuentan siempre del precio y del valor del fondo. A modo de ejemplo, mira aquí la diferencia entre un fondo de acumulación y de reparto en términos de rentabilidad.

Desventajas de esta estrategia
La parte negativa de vivir de rentas a través de un fondo de dividendos es la siguiente:
- ❌ No decides exactamente cuánto cobras. Tu renta periódica dependerá de la política de dividendos de las compañías en las que invierta el fondo y también del propio fondo y esa política puede variar.
- ❌ Los dividendos pueden reducirse o suspenderse.
- ❌ No decides cuándo cobras. La política del fondo establece cuándo reparte dividendos. Además, los pagos pueden no ser homogéneos porque dependerá del dividendo que hayan repartido las compañías en cartera. Esto puede parecer menor, pero en años de caídas no tendrás la flexibilidad para no retirar dinero de cartera y verás cómo el conjunto de la cartera cae más.
- ❌ Puede concentrar la cartera en sectores concretos. Este es el sesgo del que te hablaba antes: empresas en sectores tradicionales y normalmente empresas ya establecidas con poco margen de crecimiento (de hecho, uno de los motivos para pagar un dividendo alto es que las acciones no tienen mucho recorrido para aumentar su valor).
- ❌ Fiscalmente puede ser menos flexible, porque no escoges cuándo ni cuánto vendes.
- ❌ No todo reparto es rentabilidad: algunos productos pueden repartir parte del propio capital.
Si hay que resumir los inconvenientes de esta fórmula en una sola frase seria: menos control de cómo, cuándo y cuánto recuperas, lo que puede ser crítico en momentos de caída. A cambio, lo que ganas es comodidad.
Comparativa: retiradas dinámicas vs dividendos
| Criterio | Retiradas dinámicas | Dividendos / reparto |
|---|---|---|
| Control sobre la renta | Alto | Medio o bajo |
| Comodidad | Media | Alta |
| Flexibilidad fiscal | Mayor | Menor |
| Riesgo de vender en caídas | Existe, pero se puede gestionar | Menor que con venta activa, pero la cartera también cae |
| Previsibilidad de ingresos | Depende de la planificación | Depende de pagos y distribuciones |
| Crecimiento del capital | Puede ser mayor si la cartera está bien diversificada | Puede verse limitado si se sobreprioriza el dividendo |
| Gestión emocional | Requiere aceptar ventas parciales | Más cómoda psicológicamente |
| Riesgo de concentración | Menor si se diversifica globalmente | Mayor si se buscan altos dividendos |
| Adecuado para | Quien quiere control y planificación | Quien prioriza flujo visible y sencillez |
¿Cuál puede encajar mejor según tu caso?
Como acabas de ver, cada fórmula tiene sus ventajas y desventajas. Ahora bien, según cómo seas y cómo enfoques esta etapa de tu vida, hay una de las dos que puede encajar mejor contigo. Estos son algunos ejemplos:
➡️ Si quieres controlar cuánto cobras cada año, la estrategia de retiradas planificadas es la mayor control te da.
➡️ Si te cuesta vender las inversiones, una cartera de dividendos puede ayudarte a sobrellevar ese problema a cambio de perder control y puede que sufrir algo más en las caídas.
➡️ Si quieres estabilidad en momentos de caídas, la primera estrategia te permitirá no tener que vender en ese escenario y controlarlo mejor.
➡️ Si buscas crecimiento patrimonial, cualquiera puede conseguirlo, aunque aquí la clave es acertar con el porcentaje de retirada, cosa que solo puedes manejar con una cartera de fondos donde tú decidas cuánto recuperarás cada año.
Riesgos que pueden hacer que tu dinero se acabe
Antes de terminar, quiero repasar los principales riesgos de que tu dinero se acabe antes de tiempo, que es algo a lo que personalmente no quiero verme expuesto. Por eso, he analizado muy bien todo lo que puede hacer que eso suceda y las principales causas son las siguientes:
1️⃣ No calcular bien los gastos que realmente tendrás. De ahí que haya hecho tanto hincapié en ser cauto y no olvidar que puede haber imprevistos, especialmente en lo referente a la salud o el querer ayudar a tus hijos.
2️⃣ Retirar demasiado cada año. Ajustar la tasa de retirada es crítico. Haz tus números para dar con la que cuadra contigo y tu forma de ser. Por ejemplo, si eres conservador, prioriza crecimiento frente a generación de rentas. En otras palabras, que pienses más en que tu patrimonio crezca que en gastar más y en lugar de un 4% retira un 3% e incluso un 2%.
3️⃣ Vender en años de caídas. Esto es lo que se denomina riesgo de secuencia, que mide la diferencia en el rendimiento medio dependiendo de cuándo lleguen las caídas. Este gráfico de Vanguard lo ilustra muy bien:

Un mal año al comienzo puede ser fatal para tu cartera (línea verde). La estrategia de sumar dos años de gastos fijos como dinero en liquidez para no tocar la cartera en esos años sirve precisamente para evitarlo y moverte entre la línea gris y la morada.
4️⃣ Perseguir rentabilidades o dividendos demasiado altos. Esto tiene más que ver con los fondos concretos que escojas. Mucho cuidado con dejarte llevar por modas o buscar los productos que más rentabilidad prometen porque al invertir, riesgo y rentabilidad van de la mano. Y cuando se trata del dinero para vivir en la jubilación, yo prefiero ser cauto y olvidarme de inventos.
5️⃣ Olvidarte de la inflación. La inflación es un enemigo silencioso que también está presente en esta etapa de tu vida. Aquí el error es que generar rentas puede no ser suficiente si esas rentas no mantienen el poder adquisitivo o si las inversiones no son capaces de igualar la marcha de la inflación una vez descontadas las rentas que cobres (algo más típico en carteras de dividendos donde no tienes control sobre cuánto retiras).
6️⃣ No tener en cuenta los impuestos. A la cantidad que necesites retirar cada mes tendrás que retirar los impuestos que te tocará pagar. Esta es quizás la parte más compleja, porque los impuestos se calculan sobre la ganancia que hayas obtenido con la inversión (diferencia entre el precio de compra y de venta), pero de forma orientativa, piensa que los tramos sobre las inversiones van del 19% si has ganado menos de 6.000 euros y hasta el 30% si has ganado más de 300.000 euros.
Conclusión: La mejor estrategia es la que puedas mantener
No hay una estrategia mejor que otra, simplemente una estrategia que encaja mejor contigo y, sobre todo, que vas a poder mantener a lo largo del tiempo. Para eso, es importante hacer números primero y pararte a pensar el sistema que va mejor contigo después.
Lo que sí quiero que tengas claro es que puedes vivir de tu dinero, hacer que genere rentas y al mismo tiempo que tu capital siga creciendo.
Preguntas habituales
¿Cuánto dinero necesito para vivir de mi dinero?
La respuesta depende principalmente de tus gastos. Una forma sencilla de calcularlo es averiguar tus gastos anuales y multiplicarlos por 25 según la regla del 4%.
¿Es mejor vivir de dividendos o vender fondos poco a poco?
Los dos son enfoques igual de válidos, cada uno con sus ventajas y desventajas. De forma muy resumida, vender fondos poco a poco puede parecer más complejo, pero en realidad te da mucho más control sobre tu dinero.
Puedes decidir cuánto retiras cada año, en qué momentos cobras y, sobre todo, cómo quieres protegerte en momentos de caída del mercado.
Mientras, vivir de dividendos invirtiendo a través de un fondo de inversión en dividendos puede parecer más sencillo, pero hace que pierdas el control sobre lo que pasa con tu capital. Por ejemplo, en un año de caídas, recibirás igualmente dividendos cuando quizás lo adecuado sería retirar menos dinero.
¿Se puede vivir de las rentas sin tocar el capital?
Siempre que vivas de rentas vas a estar retirando capital de una u otra forma. La diferencia es que puedes hacerlo vendiendo parte del dinero o recibiendo los dividendos que genera el mismo.
Con uno, esa venta es más clara y la notas porque retiras dinero y ves que hay menos capital. Con el otro, ese dividendo deja de sumarse al capital, por lo que parece que no estás tocando tu dinero cuando en realidad estás dejando de percibir o de sumar, que es muy parecido.
¿Qué porcentaje puedo retirar cada año sin que se acabe el dinero?
Lo cierto es que no hay una regla universal de oro. La regla del 4% funciona en la mayoría de casos, pero también depende de cuánto tiempo necesites vivir de tus inversiones.
Al final, el porcentaje dependerá por un lado de cuánto tiempo quieras alargar tu dinero y del tipo de cartera que tengas. Aquí la regla del 4% es un buen punto de partida, pero después tendrás que adaptarla a tu situación.
¿Qué pasa si la bolsa cae justo cuando empiezo a retirar dinero?
Si todo cae cuando empiezas a vivir de las rentas, tu cartera puede sufrir más de la cuenta porque a la cantidad que retires ese año, se sumará la caída del mercado. En resumen, un doble golpe al capital acumulado.
Para que esto no pase, puedes usar esos dos o tres años de liquidez. Así en caso de que caiga la bolsa podrás mantener tu nivel de vida sin tener que vender y evitarás ese doble golpe.
¿Cuánta liquidez conviene tener antes de jubilarse?
La respuesta aquí depende de tu estrategia, pero puede ser interesante mantener dos o tres años de liquidez en productos como fondos monetarios para hacer frente a los años de caídas, además del dinero que normalmente tengas como fondo de emergencia para imprevistos del día a día como cambiar el coche, arreglos en casa, rotura de electrodomésticos o algunos gastos médicos.
¿Qué impuestos se pagan al vivir de las inversiones?
La mayoría de inversiones tributan dentro de las rentas del ahorro en el IRPF. Esto quiere decir que pagarás entre un 19% y un 30% por las ganancias que hayas obtenido. Aquí es importante diferenciar, esos porcentajes no aplican al capital que recuperes, solo a la parte correspondiente a las ganancias.
Estas ganancias se calculan por la diferencia entre el precio de compra y de venta.
Por ejemplo, si recuperas 20.000 euros al año y de ese dinero 10.000 son ganancia, pagarás impuestos sobre esos 10.000 euros, no sobre todo el dinero que has recuperado.
👉 Puedes ampliar información aquí: cuántos impuestos pagas por tus inversiones.
¿La pensión pública cambia la estrategia?
La pensión pública no cambia en absoluto la estrategia. De hecho, lo normal es incluirla dentro de los ingresos que esperas tener, aunque con un sesgo conservador porque no sabes cómo va a ser en el futuro, pero todo parece indicar que podría ser menor que la actual.
Si te interesa, aquí te explico cómo calcular la pensión y cuál puedes esperar en el futuro.
¿Necesitas ayuda? Si quieres que te ponga en contacto con el asesor financiero que lleva las inversiones de mi familia, pídemelo aquí.
Antes de ponerte en contacto, te haré 2 preguntas para asegurarme de que cumples los criterios para trabajar con ellos.

Muy interesante. La verdad es que no había pensado en esto y ahora se me ocurren otras opciones ¿Cómo verías coger ese dinero e invertirlo en pisos para alquilar?
Buena pregunta María,
La inversión inmobiliaria es idónea para generar rentas, pero usar todos los ahorros para comprar un piso y alquilar puede no ser la mejor opción porque te estarías descapitalizando demasiado. Piensa que el piso es un bien ilíquido, que no se puede vender rápido y una vez jubilado y, sobre todo, en la vejez, pueden llegar contratiempos que no tenías pensados. Además, parte de la gracia de la inversión en inmuebles es el apalancamiento (hipotecarse) y si lo haces una vez jubilado, lo normal es que te denieguen la hipoteca o te financien la casa a pocos años.
Según lo veo, lo más sencillo es tener dividendos, aunque se pierda algo de control.
Ese es un muy buen resumen, Juan.