Dos estrategias para pagar menos impuestos con fondos de inversión

En toda inversión hay un momento en el que toca recuperar el dinero y ahí es cuando toca pagar impuestos. Estos impuestos dependen de cómo inviertas tu dinero porque no todos los productos tributan igual. En el caso de los fondos de inversión, tienen la ventaja del diferimiento fiscal mientras inviertes, pero hay que saber afinar con la retirada para pagar los impuestos justos.

😱 Aunque retires la misma cantidad, la factura fiscal puede cambiar según las participaciones que vendas y el beneficio que hayan acumulado.

Por eso, además de elegir dónde invertir, conviene planificar de dónde sacarás el dinero cuando lo necesites. Hay dos estrategias que pueden ayudarte a pagar menos impuestos por tus fondos en tus retiradas: repartir las nuevas aportaciones entre distintos fondos a lo largo de los años o traspasar a otro fondo las participaciones que quieres mantener antes de vender las restantes.

La primera se prepara con tiempo y la segunda puede servirte si ya tienes toda la inversión acumulada en un mismo fondo. Vamos a ver cómo funciona cada una con ejemplos y qué debes tener en cuenta para aplicarlas.

Qué es el FIFO y cómo afecta a los impuestos de tus fondos

Al recuperar dinero de un fondo de inversión, solo pagas impuestos por el beneficio obtenido con las participaciones que vendes. Esa diferencia entre su valor de venta y lo que te costaron es lo que Hacienda llama ganancia patrimonial y se incluye en las rentas del ahorro del IRPF, que tributan de forma progresiva a tipos que van del 19% al 30%.

Por ejemplo, si vendes por 2.500 € unas participaciones que compraste por 2.000 €, tributarás por los 500 € de ganancia a un 19%. Los otros 2.000 € corresponden al dinero que invertiste.

🤔 Pero ¿qué ocurre si has ido haciendo aportaciones y comprando participaciones a distintos precios? Ahí entra en juego la regla FIFO.

Cuando haces aportaciones a un fondo, compras participaciones a distintos precios. Cada compra tendrá su propia ganancia o pérdida acumulada, aunque en tu banco veas una rentabilidad conjunta para toda la inversión.

Al recuperar parte del dinero, Hacienda establece qué participaciones vendes primero: las más antiguas. Es la regla FIFO, del inglés First In, First Out, que significa «primero en entrar, primero en salir».

👇 Vamos a verlo con un ejemplo:

  • Hace diez años compraste 100 participaciones de un fondo a 10 € cada una. Invertiste 1.000 €.
  • Hace dos años compraste otras 100 participaciones a 20 €. Invertiste 2.000 €.
  • Hoy cada participación vale 25 € y quieres recuperar 2.500 €, así que necesitas vender 100 participaciones.

Por el criterio FIFO, venderás las primeras 100 que compraste. Como te costaron 1.000 € en total (10 € por participación), obtendrás una ganancia de 1.500 €, que será la cantidad por la que tributarás.

Si también vendieses las de la segunda compra, recuperarías los mismos 2.500 €, pero la ganancia sería de solo 500 €, porque pagaste 2.000 € por ellas (20 € por participación).

La diferencia está en el beneficio que haces efectivo con la venta. En ambos casos retiras el mismo dinero, pero la ganancia sujeta a impuestos cambia.

Por eso el FIFO puede influir tanto cuando llevas años invirtiendo: las participaciones más antiguas suelen acumular mayores beneficios, aunque no siempre ocurre así.

Además, no puedes indicarle al banco que venda las últimas que compraste dentro del mismo fondo porque la entidad está obligada a aplicar el método FIFO que marca Hacienda. Sin embargo, sí puedes organizar tus inversiones para tener más margen al elegir qué participaciones reembolsar en cada momento.

Si tienes tiempo, invierte en distintos fondos por periodos

Si todavía te quedan años para empezar a recuperar tu dinero, puedes preparar las retiradas desde ahora para adaptar la normativa a tus posibilidades. La estrategia consiste en invertir durante un periodo en un fondo y, después, destinar las nuevas aportaciones a otro similar, manteniendo lo que ya tienes en el primero.

Esto es fácil de hacer al invertir a largo plazo con fondos indexados porque todos los que replican al mismo índice son muy parecidos. Como inversor, la diferencia entre elegir el fondo de Amundi, Vanguard o iShares es mínima (ni siquiera unas décimas en comisiones). Eso te permite repartir tus aportaciones entre ellos sin cambiar el mercado en el que inviertes. Eso sí, conviene comparar sus costes y comprobar que sean fondos distintos a efectos fiscales (por ejemplo, es mejor no invertir en un mismo fondo de diferente clase).

Así es como funciona en la práctica. Imagina que vas a invertir durante quince años y decides organizarte así:

  • 1️⃣ Del año 1 al 5, haces tus aportaciones al fondo A.
  • 2️⃣ Del año 6 al 10, dejas de aportar al A y empiezas a invertir en el fondo B.
  • 3️⃣ Del año 11 al 15, diriges las nuevas aportaciones al fondo C.

Al terminar tendrás dinero en tres fondos, con compras realizadas en distintas etapas. El capital del fondo A habrá seguido invertido durante todo ese tiempo, igual que el del B. Dejar de aportar no interrumpe el interés compuesto: lo que ya tienes continúa evolucionando con el fondo y haciendo crecer tu patrimonio.

La clave es que aquí no traspasas las inversiones antiguas al nuevo fondo. Simplemente dejas de aportar en el anterior y cambias el destino de las nuevas aportaciones hacia otro fondo que replique el mismo índice, pero de una gestora diferente.

👉 Los cinco años de aportaciones antes de cambiar de fondo son un ejemplo; puedes organizar los periodos según tu horizonte y tus necesidades. Eso dependerá ya del número de fondos disponibles para invertir y tu preferencia. Sin embargo, recuerda que cuanto más tiempo dejes el dinero en un mismo sitio, mayor será el efecto de la norma FIFO.

La inversión es la primera parte. Después llega el retiro de capital y aquí es cuando el sistema cobra sentido: Cuando quieras retirar dinero, podrás elegir de qué fondo hacerlo. Si los mercados han subido a lo largo de esos años, lo habitual será que las participaciones del fondo C acumulen menos ganancias que las del A, aunque tendrás que comprobarlo.

Por ejemplo, supongamos que necesitas recuperar 3.000 €. Las participaciones que venderías del fondo A te costaron 1.500 €, mientras que las que venderías del C te costaron 2.500 €. Al retirar del A, declararías una ganancia de 1.500 €; al hacerlo del C, sería de 500 €.

Así puedes ahorrar impuestos al recuperar un fondo de inversión, dejando para más adelante la venta de las participaciones con mayores beneficios. El FIFO sigue aplicándose dentro de cada fondo, pero ahora tienes varias opciones para decidir de dónde sacar el dinero.

Las ganancias que conservas en los otros fondos seguirán pendientes de tributar cuando las vendas. La ventaja es tener más capacidad para organizar las retiradas y el momento en que haces efectivos esos beneficios.

📌 El hándicap de este modelo es que funciona muy bien para fondos indexados porque es fácil encontrar dos que son iguales, algo peor para fondos de gestión activa porque no hay dos que se comporten exactamente igual (si son sectoriales, aún puede tener sentido) y no sirve para el inversor en acciones.

Si ya tienes la inversión acumulada, traspasa las participaciones que no vas a vender

La segunda estrategia te permite organizar la retirada aunque hayas concentrado todas tus aportaciones en un único fondo. Consiste en traspasar a otro fondo las participaciones que no quieres vender y, una vez completado el traspaso, recuperar el dinero de las que quedan en el original.

Para entenderlo, recuerda que el FIFO también se aplica a los traspasos: las primeras participaciones que salen son las más antiguas. Por tanto, puedes trasladarlas a otro fondo y dejar en el de origen las más recientes, que serán las que después vendas.

Además, una de las ventajas fiscales de los fondos de inversión es que puedes traspasar el dinero entre fondos sin tributar en ese momento. En otras palabras, que no pagas impuestos al llevar tu dinero de un fondo a otro.

☝️ Aquí es importante solicitar un traspaso, porque si vendes y recibes el dinero en tu cuenta para después reinvertirlo, puede que tengas que declarar esa venta.

➡️ Vamos a recuperar el ejemplo anterior del FIFO. Tienes 200 participaciones de un fondo que hoy valen 25 € cada una: las primeras 100 te costaron 1.000 € y las últimas 100, 2.000 €. Quieres recuperar 2.500 € y mantener invertido el resto.

Si vendes directamente, saldrán las primeras 100 participaciones y declararás una ganancia de 1.500 €. Para vender las más recientes, puedes organizar la operación así:

  • 1️⃣ Primero, solicitas el traspaso de las 100 participaciones más antiguas a otro fondo distinto, con una política de inversión similar. Así mantienes invertida esa parte del dinero.
  • 2️⃣ Después, cuando se haya completado el traspaso, vendes las 100 participaciones que quedan en el fondo original. Son las últimas que compraste y te costaron 2.000 €.

Si el valor de la participación se mantiene en 25 € durante las operaciones, recuperarás los mismos 2.500 €, pero declararás una ganancia de 500 € en lugar de 1.500 €. Habrás reducido en 1.000 € el beneficio que tributa en esa retirada.

📌 Aquí hay un pequeño matiz: el traspaso normalmente no se solicita diciendo el número de participaciones, sino la cantidad de dinero que quieres recuperar. Esto no cambia el sentido de este truco para pagar menos impuestos al recuperar el dinero de tus fondos.

Este traspaso parcial de fondos de inversión conserva el historial fiscal del dinero que mueves. Las participaciones del fondo de destino mantienen el valor y la fecha de adquisición originales, por lo que la ganancia pendiente no desaparece: sigue vinculada a esa inversión.

Conviene dejar margen para tramitarlo y comprobar qué participaciones vas a mover antes de dar la orden. El valor del fondo puede cambiar durante el proceso, así que las cifras del ejemplo sirven para entender la mecánica, pero el importe real dependerá del valor liquidativo aplicado.

Qué debes tener en cuenta antes de aplicar estas estrategias

Estos trucos son útiles, pero no son aplicables de forma universal. Es importante revisar la estrategia dentro del conjunto de tus inversiones. Un fondo más caro o con un riesgo diferente puede hacer que la operación deje de compensarte, aunque pagues menos impuestos al retirar el dinero. Por eso conviene valorar el ahorro fiscal junto con los costes y las condiciones de la inversión que vas a mantener.

  • 💰 Compara los costes. Revisa las comisiones del fondo de destino y las posibles comisiones de suscripción o reembolso. El ahorro fiscal de una retirada debe valorarse junto con los gastos que asumirás por mantener el dinero invertido.
  • 🔎 Comprueba que los fondos sean distintos a efectos fiscales. Tener el mismo fondo en dos bancos no permite elegir libremente qué participaciones vender: el FIFO tiene en cuenta el conjunto de tus participaciones homogéneas. Es decir, que si se trata del mismo fondo e incluso una clase diferente del mismo fondo, para Hacienda son lo mismo a efectos FIFO.
  • 📅 Confirma las condiciones del traspaso con tu entidad. Comprueba que la operación pueda acogerse al diferimiento fiscal y pregunta por los plazos antes de contar con ese dinero.

Con esa información podrás decidir qué fórmula encaja contigo y organizar las retiradas según lo que necesites. Pagar menos impuestos es una parte de la planificación de tus inversiones, junto con los costes, el riesgo y la disponibilidad del dinero.

La otra parte es saber cómo recuperar tu dinero al jubilarte teniendo en cuenta el riesgo de secuencia de retornos, la famosa regla del 4% y alternativas a esta regla.

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