La regla del 4% es una de las fórmulas más conocidas para calcular cuánto dinero puedes sacar de tus inversiones durante la jubilación para vivir de tus ahorros. Es sencilla, fácil de aplicar y sirve como referencia para saber cuánto pueden durar tus ahorros.
El problema es que seguir sacando la misma cantidad después de una caída puede obligarte a vender más inversiones justo cuando valen menos. Eso deja menos dinero invertido para aprovechar una futura recuperación, que es precisamente uno de los riesgos que vimos al hablar de la secuencia de retornos.
🤔 ¿Hay otras formas de hacerlo? Sí. Desde guardar en liquidez el dinero que necesitarás sacar de la cartera durante los próximos dos años hasta ajustar cuánto sacas según cómo evolucionen tus inversiones.

➡️ Morningstar ha comparado varias de estas estrategias. En su último estudio sitúa la tasa segura de retiro en el 3,9% para mantener un nivel de gasto estable y ajustado a la inflación durante 30 años, con un 90% de probabilidad de éxito. Con algunos métodos más flexibles, ese porcentaje puede llegar hasta el 5,7%, aunque a cambio tendrás que aceptar más cambios en el dinero disponible para gastar cada año.
🔎 La tasa segura de retiro mide la cantidad que puedes recuperar cada año de tus ahorros sin que el dinero se agote o minimizando las opciones de que eso pase.
Por qué buscar alternativas a la regla del 4%
La principal ventaja de la regla del 4% es también una de sus limitaciones: una vez calculada la cantidad del primer año, el sistema apenas tiene en cuenta qué pasa con tus inversiones o con tu vida. La cifra se puede actualizar con la inflación si quieres, pero no cambia porque la cartera haya subido mucho o porque haya sufrido una caída importante.
⚠️ Esto puede ser un problema al principio de la jubilación. Si tus inversiones caen y tienes que vender una parte para cubrir tus gastos, te quedará menos dinero invertido para beneficiarte de una posible recuperación del mercado.
También puede pasar lo contrario. Si la cartera evoluciona mejor de lo esperado, mantener una cantidad fija puede hacer que gastes menos dinero del que podrías permitirte sin poner en riesgo tus ahorros.
Las alternativas a la regla del 4% intentan adaptar mejor el dinero que sacas a la situación de tu cartera cada año. Algunas se limitan a mantener un dinero apartado en liquidez para evitar vender después de una caída. Otras cambian la cantidad que puedes sacar cada año en función de cómo hayan evolucionado las inversiones.
➡️ Morningstar resume bien esa diferencia: los sistemas flexibles pueden permitir sacar más dinero al comienzo de la jubilación, pero a cambio el dinero disponible puede variar más de un año a otro. Por eso, estos métodos alternativos a la regla del 4% funcionan mejor cuando existe cierto margen para adaptar los gastos.
Alternativas a la regla del 4%
Hay formas muy distintas de introducir más flexibilidad a la hora de sacar dinero de tus inversiones. Algunas apenas requieren hacer cálculos y otras necesitan revisar cada año cómo han evolucionado las inversiones y ajustar cuánto puedes gastar.
👌 Vamos a empezar por las más sencillas.
Apartar el dinero que necesitarás durante dos años
Esta es probablemente la alternativa más fácil de aplicar. La idea es mantener en efectivo o productos muy líquidos el dinero que necesitarás sacar de tus inversiones durante los próximos dos años. De esta forma, si llega una caída fuerte, puedes utilizar ese dinero para cubrir tus gastos y evitar vender inversiones cuando han perdido valor.
📌 Cuando hablo de productos líquidos, me refiero a los mismos que utilizarías para tu fondo de emergencia. Aquí puedes ver opciones para rentabilizar el dinero a corto plazo y que no pierda valor por la inflación.
Morningstar utiliza este planteamiento dentro de su estrategia de buckets o cubos y recomienda mantener entre uno y dos años del dinero que necesitas sacar de tus inversiones en liquidez. La diferencia es importante porque no hablamos de guardar dos años de todos tus gastos. Una parte puede estar cubierta por la pensión u otros ingresos.
Por ejemplo, si necesitas 30.000 euros al año para vivir y la pensión cubre 20.000 euros, tus inversiones tienen que aportar otros 10.000 euros. Mantener dos años en liquidez supondría reservar 20.000 euros, no 60.000.
👍 Es una estrategia fácil de entender y aplicar y te da margen para esperar antes de volver a vender inversiones después de una caída. A cambio, el dinero apartado en liquidez puede tener una rentabilidad inferior a la que obtendrías manteniéndolo invertido a largo plazo.
No ajustar el dinero que sacas a la inflación después de un año de pérdidas
Esta alternativa parte de la misma idea que la regla del 4%, pero con un pequeño ajuste. Si ese año la bolsa cae y terminas en pérdidas, al año siguiente no aumentas la cantidad de retiro para ajustarlo a la inflación.
Por ejemplo, imagina que estás sacando 20.000 euros al año y la inflación ha sido del 3%. Si actualizases esa cantidad, el siguiente año pasarías a sacar 20.600 euros. Con esta estrategia, si tus inversiones han caído, mantendrías los 20.000 euros.
📉 Puede parecer una diferencia pequeña, pero así necesitas sacar menos dinero justo después de un mal año de mercado. Además, el efecto se mantiene en los años siguientes, porque cuando toque actualizar de nuevo a la inflación, la cantidad de partida también será más baja.
👍 Su principal ventaja es que resulta fácil de aplicar y no te obliga a recalcular cada año cuánto puedes sacar según el valor de tus inversiones. Cada año sacas lo mismo actualizado a la inflación salvo en los años donde haya caídas. A cambio, tendrás algo menos de poder adquisitivo, porque tus gastos sí pueden haber subido aunque la cantidad que sacas de tus inversiones no lo haga.

Sacar cada año un porcentaje fijo de tus inversiones
Esta alternativa se parece mucho a la regla del 4%, pero funciona de forma distinta. En lugar de calcular una cantidad al principio y actualizarla después con la inflación, cada año sacas un porcentaje del valor que tengan tus inversiones en ese momento. Sin cálculos añadidos ni condicionantes.
Por ejemplo, si decides sacar un 5% y tienes 500.000 euros invertidos, ese año podrías disponer de 25.000 euros. Si al año siguiente tus inversiones valen 450.000 euros, la cantidad bajaría a 22.500 euros. Si suben hasta 550.000 euros, podrías sacar 27.500 euros.
Esta fórmula tiene dos hándicaps muy claros:
1️⃣ La cantidad que puedes sacar puede cambiar bastante de un año a otro y eso exige flexibilidad para adaptarse a esos años con menos dinero. Además, obliga a calcular muy bien la tasa de retiro óptima para evitar sorpresas.
Para limitar este problema, Morningstar añade un suelo en su simulación: la cantidad anual no puede caer por debajo del 90% de lo que sacaste el primer año.
2️⃣ La cantidad que recibes cada año decrece si el rendimiento de la inversión no supera esa tasa de retiro con creces. Aquí también influye cuándo y cómo retires ese dinero. Si lo haces de golpe a principios de año el impacto puede ser menor por una mera cuestión estadística: para recuperarse de una caída del 5%, necesitas ganar un 5,26% para volver al mismo punto.
👍 Al final esta estategia es una opción sencilla de aplicar, pero exige tener margen para gastar menos cuando los mercados van mal.
Reducir progresivamente el gasto durante la jubilación
Esta fórmula parte de asumir que necesitarás sacar menos dinero de tus inversiones a medida que avance la jubilación. Hay datos que respaldan esa idea.
Un estudio analizó el gasto de hogares estadounidenses entre 2001 y 2015 y encontró que el gasto real, descontando la inflación, cae de media alrededor de un 2% al año a partir de los 65 años. Otra investigación del instituto EBRI en EE.UU. encontró un patrón parecido: tomando como referencia los 65 años, el gasto era un 19% menor a los 75, un 34% menor a los 85 y un 52% menor a los 95 años.
📉 Morningstar utiliza precisamente una reducción del 2% anual del gasto real en una de las alternativas que analiza. Con este sistema, la tasa segura de retiro inicial aumenta hasta el 5%, frente al 3,9% de su escenario base.
Aquí es importante entender qué significa reducir el gasto real. Si sacas 20.000 euros y la inflación es del 3%, actualizar toda la subida de precios supondría pasar a 20.600 euros. Aplicando una reducción del 2% en términos reales, sacarías unos 20.188 euros.
⚠️ En este punto, la principal limitación es clara: tu gasto no tiene por qué evolucionar así. De hecho, el informe de EBRI encontró que el gasto sanitario aumenta con la edad, aunque el gasto total disminuya (incluso con sanidad pública). Además, son datos de hogares estadounidenses y no podemos asumir que el patrón vaya a ser exactamente el mismo en España.
👍 A cambio, esta estrategia permite sacar más dinero durante los primeros años de la jubilación, cuando probablemente también tengas más capacidad para disfrutarlo.

Calcular cuánto sacar con el valor medio de tus inversiones
En lugar de sacar cada año el porcentaje sobre lo que haya en tu cartera en ese momento, puedes calcularlo sobre el valor medio de varios años. Así, una subida o una caída puntual tiene menos impacto sobre el dinero que puedes sacar.
Imagina que durante los últimos tres años tus inversiones han terminado con un valor de 500.000, 450.000 y 550.000 euros. La media sería de 500.000 euros y, aplicando un 5%, podrías sacar 25.000 euros. Si utilizases únicamente el valor del último año, serían 27.500 euros.
📊 Morningstar lleva esta idea más lejos y utiliza una media de hasta 10 años a través de su método endowment (el que utilizan las universidades y los grandes fideicomisos familiares) Al principio se calcula con los años disponibles y, una vez alcanzados los diez, se utilizan los valores de ese periodo. Con sus supuestos, este método endowment permite una tasa segura de retiro inicial del 5,7%, una de las más altas del estudio.
El promedio ayuda a suavizar los cambios de un año a otro, pero no los elimina. De hecho, Morningstar sigue situándolo entre los métodos donde más puede variar la cantidad que sacas cada año.
La media también ayuda a evitar cambios bruscos. Si tus inversiones caen mucho un año, esa bajada se reparte al hacer el cálculo con varios años. Y si suben con fuerza, ocurre lo mismo: el aumento del dinero que puedes sacar será más gradual.
👍 En la práctica, es algo más complicado que aplicar directamente un porcentaje cada año, pero evita que un único año muy bueno o muy malo determine por completo cuánto puedes gastar.
Usar el gasto dinámico de Vanguard
La siguiente opción frente a la estrategia del 4% es poner límites a cuánto puede aumentar o reducirse el dinero que sacas cada año. Es la idea detrás del sistema de gasto dinámico que propone Vanguard.
El método parte de un porcentaje inicial y vuelve a calcular cuánto puedes sacar según el valor de tus inversiones, pero añade dos límites: la cantidad no puede aumentar más de un 5% ni reducirse más de un 2,5% respecto al año anterior, después de tener en cuenta la inflación.
Para verlo de forma sencilla, dejamos la inflación fuera del ejemplo. Imagina que tienes 100.000 euros y decides sacar un 5% el primer año, es decir, 5.000 euros.
📈 Si al año siguiente tus inversiones suben y al aplicar de nuevo el 5% te corresponde sacar 5.600 euros, no podrías hacerlo. El límite del 5% hace que ese año puedas sacar como máximo 5.250 euros.
📉 Si ocurre lo contrario y el cálculo baja hasta 4.500 euros, tampoco tendrías que reducir tanto la cantidad. Como la caída está limitada al 2,5%, podrías sacar 4.875 euros.
📌 Esto permite corregir uno de los problemas que acabamos de ver con los métodos basados directamente en el valor de las inversiones: los cambios de un año para otro están acotados. Si los mercados suben mucho, no aumentas el gasto al mismo ritmo, pero tampoco tienes que ajustar inmediatamente después de una gran caída.
El inconveniente es que hay que hacer más cálculos y revisar la cantidad cada año. Además, esos límites no impiden que tengas que reducir lo que obtienes si tus inversiones van mal durante un periodo prolongado.
👍 A cambio, consigues adaptar el dinero que sacas a la evolución de tus inversiones sin que tus ingresos cambien de forma tan brusca de un año para otro.

Utilizar los guardarraíles de Guyton-Klinger
Los guardrails o guardarraíles de Guyton-Klinger llevan un paso más allá la idea de adaptar cuánto dinero sacas a la evolución de tus inversiones. En este caso no se limita directamente cuánto puede subir o bajar la cantidad, sino que se fijan unos márgenes alrededor de la tasa de retiro inicial.
La regla básica funciona así: si la tasa que estás sacando cae más de un 20% por debajo de la inicial, puedes aumentar la cantidad un 10%. Si sube más de un 20% por encima, la reduces un 10%.
Para verlo en números, imagina que empiezas con 100.000 euros y sacas un 4%, es decir, 4.000 euros.
📈 Si tus inversiones suben hasta 140.000 euros, esos mismos 4.000 euros representarían ahora un 2,86%. Como está más de un 20% por debajo del 4% inicial, podrías aumentar lo que sacas un 10%, hasta 4.400 euros.
📉 Si ocurre lo contrario y tus inversiones bajan hasta 70.000 euros, esos 4.000 euros supondrían retirar un 5,71%. Como supera en más de un 20% el porcentaje inicial, tendrías que reducir la cantidad un 10%, hasta 3.600 euros. Para entender la mecánica hemos dejado fuera la inflación, que sí forma parte del cálculo completo.
La diferencia frente al sistema de Vanguard es que aquí los límites se aplican a la tasa de retiro, no directamente al dinero que recibes cada año. Eso hace que el sistema responda a cuánto estás exigiendo realmente a tus inversiones en cada momento.
⚠️ También es la fórmula más compleja de todas las que hemos visto. La versión original incluye más reglas sobre cuándo reducir el gasto y cómo gestionar las inversiones, aunque Morningstar simplifica el método para analizar únicamente los cambios en la cantidad que se retira.
👍 Su principal ventaja es que permite gastar más cuando las inversiones van bien y obliga a reducir el ritmo cuando empiezas a sacar demasiado respecto al dinero que tienes invertido.
🧮 Si quieres hacer tus propias pruebas, esta herramienta permite cambiar la tasa de retiro, la composición de tus inversiones y otros parámetros para ver cómo habría funcionado la estrategia en 98 escenarios históricos diferentes.
Cómo se comparan las alternativas a la regla del 4%
Después de verlas una a una, queda bastante claro que cada estrategia resuelve un problema diferente. Algunas buscan que sea fácil saber cuánto dinero puedes sacar; otras dan prioridad a mantener unos ingresos más estables y las más complejas intentan adaptar el gasto a cómo evolucionan tus inversiones.
Los métodos basados en sacar un porcentaje fijo y en utilizar el valor medio de las inversiones permiten las tasas iniciales de retiro más altas, pero también están entre los que generan mayores cambios en la cantidad disponible cada año. En cambio, dejar de actualizar por inflación después de un año de pérdidas o reducir progresivamente el gasto dan mucha más estabilidad.
Una forma sencilla de compararlas sería esta:
| Si buscas… | Alternativa |
|---|---|
| La opción más sencilla | Apartar el dinero que necesitarás durante dos años |
| Cambiar lo mínimo posible la regla del 4% | No actualizar con la inflación después de un año de pérdidas |
| Adaptar directamente lo que sacas a tus inversiones | Sacar un porcentaje fijo cada año |
| Sacar más dinero al principio de la jubilación | Reducir progresivamente el gasto |
| Evitar que un único año marque demasiado el cálculo | Utilizar el valor medio de tus inversiones |
| Adaptar las cantidades sin grandes cambios de un año para otro | Gasto dinámico de Vanguard |
| Ajustar de forma más precisa cuánto puedes sacar | Guardarraíles de Guyton-Klinger |
📌 Si prefieres la sencillez, apartar uno o dos años del dinero que necesitarás sacar de tus inversiones es probablemente la alternativa más fácil de aplicar. Si buscas aprovechar más el patrimonio durante la jubilación, los sistemas flexibles permiten ir más lejos, pero también exigen aceptar más cambios en los ingresos y hacer más cálculos.
Al final, las estrategias que permiten empezar sacando más dinero suelen exigir también más flexibilidad después.
Qué tener en cuenta para elegir una alternativa a la regla del 4%
No todas las estrategias encajan igual en cualquier situación. Antes de elegir una conviene tener en cuenta de cuánto dinero vas a depender, durante cuánto tiempo y hasta qué punto puedes cambiar tus gastos si vienen años malos.
En resumen, necesitas saber:
1️⃣ Cuánto cubre tu pensión. Si la pensión y otros ingresos recurrentes cubren prácticamente todos tus gastos básicos, tendrás bastante más margen para jugar con el dinero que sacas de tus inversiones.
En un mal año de mercado puedes reducir temporalmente esa parte destinada a viajes, ocio o grandes compras y esperar a que las inversiones se recuperen. Esto encaja bien con estrategias más flexibles, donde la cantidad que sacas puede cambiar de un año a otro.
La situación es diferente si necesitas tus inversiones para pagar una parte importante de los gastos habituales. En ese caso, tener cierta estabilidad en los ingresos cobra más importancia y puede interesarte asumir una tasa de retiro inicial más baja a cambio de reducir los cambios posteriores.
2️⃣ Cuántos años necesitas que dure el dinero. Jubilarte a los 55 años y empezar a sacar dinero de tus inversiones no es lo mismo que hacerlo a los 67. Cuanto antes empieces, más tiempo tendrán que durar tus ahorros y esto se traduce en que necesitarás acumular más o vivir con menos (retirar un porcentaje inferior).
Más tiempo también implica más posibilidades de encontrarte alguna crisis, periodos de inflación elevada o años de malos resultados. Por eso, un horizonte de jubilación más largo suele exigir más cuidado con la cantidad que sacas al principio.
Esto también funciona al revés. A medida que pasan los años, el dinero tiene que cubrir un periodo cada vez menor y eso puede permitir aumentar progresivamente la tasa de retiro.
3️⃣ Cuánto puedes adaptar tus gastos y qué quieres hacer con el dinero. Algunas de las alternativas que hemos visto funcionan precisamente porque permiten reducir el dinero que sacas cuando las inversiones van mal y aumentarlo cuando van bien. Para utilizarlas necesitas tener margen real para hacer esos cambios.
También influye qué quieres que ocurra con el patrimonio que quede. Si tu prioridad es dejar una herencia o conservar buena parte de tus ahorros, tendrás que ser más prudente al sacar dinero. Si prefieres utilizar una parte mayor durante la jubilación, puedes asumir una estrategia más flexible que te permita gastar más cuando la situación de tus inversiones lo permita.
📌 Y hay una última cuestión práctica que atraviesa las tres anteriores: la estrategia tiene que ser lo bastante sencilla como para que puedas mantenerla durante años. Cuantos más cálculos, límites y revisiones necesite, más fácil será dejar de aplicarla correctamente.
No existe una tasa de retiro perfecta
La regla del 4% sirve como referencia, pero no existe un porcentaje que funcione igual de bien para todo el mundo durante toda la jubilación. Tus gastos cambian, las inversiones también y la pensión puede cubrir una parte mayor o menor de lo que necesitas.
Por eso tiene sentido pensar en la tasa de retiro como un punto de partida que puedes adaptar, en lugar de como una cifra que tienes que mantener pase lo que pase. Si llegan varios años malos al principio, reducir temporalmente lo que sacas puede ayudarte a proteger tus ahorros. Si las inversiones evolucionan mejor de lo previsto, también puedes tener margen para gastar más.
📌 La clave está en encontrar un sistema que puedas aplicar de verdad durante muchos años. Para algunas personas será suficiente con mantener uno o dos años de dinero apartado y seguir una regla sencilla. Otras preferirán ajustar cada año cuánto sacan según cómo hayan evolucionado sus inversiones.
Y si hay que elegir por dónde empezar, apartar uno o dos años de retiradas en liquidez sigue siendo probablemente la alternativa más sencilla a la regla del 4%: no exige cálculos complicados y te da margen para evitar vender inversiones justo después de una caída.
