Qué hacer para mejorar la educación de tus hijos desde pequeños

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¿A qué padre no le interesa la educación de sus hijos? Habrá quienes lo reconozcan abiertamente, quienes le den más importancia, quienes tengan trazado un plan estricto del que nada ni nadie les desviará o quienes lo fíen a las habilidades naturales del niño, pero en mayor o menor medida, todos los padres se preocupan de que el aprendizaje de sus retoños siga, cuanto menos, un ritmo normal para los estándares educativos.

Los ritmos de aprendizaje varían en cada ciclo vital y si de pequeño los grandes logros tienen que ver con habilidades motrices y con cuestiones básicas como el habla, conforme van creciendo es cuando el foco va tornando hacia cuestiones más intelectuales como leer, escribir, sumar o restar… Y eso es sólo el comienzo.

Como padres hay varias cosas que podéis hacer para mejorar la educación de los hijos desde pequeñitos. Algunas tienen que ver con su educación económica y otras son incluso más básicas.

  • Cuidar su alimentación, horas de sueño y estado físico. Es de Perogrullo, pero son dos cuestiones básicas. Un estudio de Nutrición Hospitalaria determinó que los alumnos que desayunan bien tienen notas hasta dos puntos por encima que los que no y un estudio de la Universidad Complutense de Madrid desveló que las horas de sueño tenían también su impacto en el rendimiento de los pequeños.
  • Hablarle en otro idioma. Los primeros años los niños tienen una capacidad de aprendizaje enorme. En el caso de los idiomas, un niño al que sus padres le hablen cada uno en un idioma es fácil que asimile ambos de forma natural, e incluso tres idiomas si cada padre es de una nacionalidad y están en un país extranjero. La clave en este punto es la perseverancia y tener claro que puede tardar más en hablar correctamente todas las lenguas, pero que no tardará mucho en hacerlo.
  • Fomentar el gusto por la lectura. Desde pequeños, con libros que tengan grandes ilustraciones, se puede fomentar el hábito de leer o de entretenerse con los libros. Leer ayuda a mejorar la concentración y a expresarse mejor, pero será necesario para cuando quiera formarse de mayor. Un niño que aprende a leer y cultiva esta habilidad tiende a hacerlo más rápido llegada la edad adulta. El resultado es que su velocidad de aprendizaje puede ser mayor.
  • Animarles a aprender cosas nuevas. Más que a estudiar propiamente dicho, hay que animar a los pequeños a que integren el aprendizaje como parte de su rutina. Las lecciones no tienen por qué ser las de escuela, aunque suele ser lo más fácil para reforzar su autoestima y que encuentren una relación directa entre su esfuerzo y la recompensa. Mantener una actitud positiva hacia el aprendizaje, usar la imaginación y no sólo materiales didácticos, no castigar los errores ni forzarles a aprender y aprovechar la curiosidad innata del niño son fórmulas para que vean el aprendizaje como algo natural y lo integren en sus rutinas.
  • Animarles a emprender. Los niños son curiosos y es fácil convertir cualquier objetivo en una oportunidad de emprendimiento. En lugar de aprender qué son los planetas, se puede planificar una actividad que termine en un proyecto de emprendimiento –sin fines lucrativos ni venta de por medio-. La clave está en dividir sus tareas en pequeños proyectos, pequeños emprendimientos que le ayuden a ir viendo sus tareas como si fuese un emprendedor.

Fomentar su educación financiera

En su momento ya te dimos las claves para enseñar a tus hijos a ser libres financieramente y ahora queremos reforzarlo con dos cuestiones claves:

Enseñarles la importancia del ahorro. Todos los niños quieren cosas –juguetes, videojuegos, bicicletas…- que cuestan ya cierto dinero. Se pueden usar como objetivos de ahorro de los que aprender a pensar a largo plazo y a ahorrar. Aquí puedes el método para enseñar a ahorrar a los niños.

Enseñarles a vivir dentro de sus posibilidades. Puede ser tan sencillo como no acceder a todos sus deseos y que no se puede comprar todo lo que quieran, da igual que sea unas galletas de dibujos que se salen del presupuesto o el último videojuego.

Hay otros elementos clave para mejorar la educación financiera de los niños como hablar abiertamente de dinero, que no sea un tema tabú. También puedes ir haciéndole partícipe del presupuesto familiar, asignándole una partida concreta que pueda administrar para sus caprichos.

Por otra parte, la paga le ayudará a aprender a gestionar el dinero, aunque es importante delimitar claramente para qué se usará. Así por ejemplo, si el niño quiere unas gallegas especiales bien puede pagarlas con su asignación, de forma que también se le hace partícipe de la importancia de tener un presupuesto.

Además hay habilidades concretas que le ayudarán a gestionar mejor el dinero como aprender a pensar a largo plazo o tolerar el miedo a la pérdida, algo fundamental por ejemplo para invertir en bolsa.

Y por supuesto, preahorrar para su educación. Más allá de lo que puedas hacer como padre, una buena educación, pública o privada, cuesta dinero y nada como presupuestarlo y preahorar para poder darle la que tú quieras.

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