El efecto Diderot o las compras que conducen a más compras

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el efecto diderot o las compras que incitan a mas compras
 

Por fin has decidido empezar a correr, pero como hace tanto que no haces ejercicio necesitas unas zapatillas en condiciones. Así que vas a la tienda a comprarlas y haces tu primera salida. ¡Enhorabuena, ya eres un runner! El problema es que nada más volver de los 10 minutos te das cuenta de que sudas demasiado con tu camiseta normal, los pantalones cortos están pasados de moda y son muy viejos y además tus calcetines tobilleros no son para correr: consecuencia, vuelves a la tienda a por más cosas: conjunto de camisetas especialmente diseñadas para runners como tu (una por semana, que es lo que piensas en correr), dos pantalones cortos y siete calcetines tobilleros.

Lo que en principio iban a ser unas zapatillas para empezar a correr se ha convertido en el equipamiento completo, incluido el brazalete para llevar el móvil  y la cinta para el sudor de la frente. Seguro que la historia te suena y que te ha pasado alguna vez. Es lo que se conoce como el efecto Diderot. Al final, se trata de compras que en teoría cubren una necesidad pero que terminan generando más compras.

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Un poco de historia… ¿Por qué se llama efecto Diderot?

Denis Diderot era un enciclopedista y escritor francés de prestigio del siglo XVIII que fue el primero en describir esta espiral de gasto en un curioso relato titulado “Lamento por mi bata vieja. Aviso a quienes tienen más gusto que fortuna”aquí puedes descargarlo en una versión de Fernando Savater-.

En su lamento Diderot cuenta cómo una simple bata nueva que le regalaron le llevó a la ruina. Tan buena y elegante era la bata que conseguía que el resto de cosas de la casa pareciesen malos y de baja calidad a su lado. Así que Diderot empezó por cambiar su silla por un sillón, también compró una nueva mesa, cuadros… Redecoró su casa para adaptarla a su nueva bata, sólo que ya no era su bata, sino que ahora era él quien pertenecía a la prenda de vestir.

Al final, arruinado, Diderot ni siquiera está a gusto en su casa, que no es suya, sino de la bata que le posee y que le ha obligado a cambiar todo a su alrededor.

Cómo funciona el efecto Diderot

Ikea lo resume en 47 segundos con su lema “Redecora tu vida”.

El libro The Millonaire Next Door ilustra el efecto Diderot en un comportamiento muy habitual al cambiarse de barrio y pasar de uno modesto a otro de clase más alta. Primero cambias de casa, pero tardas poco en ‘tener’ también que comprar un coche nuevo más acorde al de tu vecino, adaptar los muebles a la nueva vivienda, vestir de marca… Entras en una espiral de gasto creciente.

La cifra para saber si lo estás haciendo bien o mal en tu vida. Puedes calcularla aquí.

Son casos extremos, pero seguro que tú también has caído en la trampa de vacaciones con el Casino en Mónaco, aunque tienes uno en tu ciudad al que nunca vas, el Madison Square Garden en Nueva York pese a que no te gusta el baloncesto o infinidad de cosas que haces en otros países porque “ya que estás ahí, no vas a desaprovechar la oportunidad”. También con tu nueva televisión, a la que le iría de maravilla un sistema de altavoces a su altura o con esas botas para las que no encuentras nada que combine en tu armario.

¿Se pueden evitar las compras que inducen a otras compras?

Nadie elige conscientemente caer en esta espiral de gasto creciente, es algo que ocurre sin que nos demos cuenta y es uno de los mecanismos que las tiendas aprovechan para estimular las compras compulsivas. Sólo tienes que pensar en cómo los supermercados colocan unos productos al lado de otros. Al lado de la bandeja de pollo es fácil que encuentres el pan rayado y huevos, sólo por si en lugar de estar a dieta prefieres empanar las pechugas y cerca de los embutidos es fácil que encuentres picos y otros panes.

El primer paso para combatir el efecto Diderot es ser consciente de que existe y saber cómo funciona. A partir de ahí, es cuestión de poner freno y plantearte por qué compras o consumes determinadas formas y de determinada manera. Si crees que es algo que no necesitas o que ya tienes, déjalo donde está o, por lo menos, date unos días para pensarlo. Si al cabo de 10 días sigues queriéndolo de verdad, replantéate su compra.

También puedes comprar pensando en aplacar ese efecto. En el caso de la ropa, puedes probar a comprar ropa relativamente homogénea de un mismo estilo para evitar tener una prenda que no encaje (siempre es más fácil para los hombres).

Al final se trata de practicar lo que se conoce como un estilo vida minimalista donde se controlen mucho más las necesidades creadas. Es decir, aprender a vivir con menos y ser igual o más feliz que cuando tienes muchas cosas.

En cualquier caso, si quieres evitar que te pase lo mismo que a Diderot, tenemos un truco muy fácil y que siempre surte efecto: Preahorrar. Coge cada primeros de mes un 10% de tus nómina y ordena una transferencia a otra cuenta (si puedes automatizar el proceso, tanto mejor). Apenas echarás en falta ese dinero y así evitarás que la espiral de gasto creciente mine tu capacidad de ahorro. Pero preahorrar sólo es el primer paso hacia la libertad financiera.

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5 Comments on “El efecto Diderot o las compras que conducen a más compras”

  1. no conocía este efecto, pero totalmente de acuerdo, y es muy bueno saberlo, con el ejemplo de runner me pasó, y en la vida cotidiana pasa casi todos los días, gracias!!

  2. No conocía este efecto, pero tras conocerlo me doy cuenta que caigo con suma facilidad en él.
    Espero que ahora que sé cómo funciona pueda prevenir su efecto sobre mi forma de consumir.

  3. No era consciente de este efecto, pero ahora que lo explicas creo que he caído en esta espiral varias veces en mi vida. Y al final te encuentras con un montón de productos carísimos, que has usado un par de veces, que llenan tu trastero y no te sirven para nada. Me has echo pensar, ahora mismo pongo todos esos trastos en venta en alguna app de moda. No recuperaré la inversión, seguro, pero al menos recuperaré una parte.

  4. Esto es lo que me ha pasado con el coche. Me he comprado uno nuevo hace nada y aunque tenía claro que no quería lujos he terminado pagando más por el navegador integrado y otras tantass cosas que no sé muy bien qué hacen o si valían la pena, pero es que al final tampoco subía tanto el precio… Aunque nadie me quita lo gastado, está bien saber por lo menos cómo se llama esto

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