La pignoración es una de las herramientas que utilizan los ricos para hacer crecer su dinero y que poco a poco empieza a ser accesible para cualquier persona.
Lo único que hace falta para pignorar es tener algo de valor, como puede ser dinero, joyas o una casa y, por supuesto, una entidad que quiera pignorar ese activo. Ahora vas a ver cómo funciona esta herramienta, cuándo puede tener sentido aprovecharla y cómo hacerlo.
ÍNDICE
En qué consiste la pignoración
La pignoración es una fórmula de obtener financiación a cambio de dejar algo como prenda.
Piensa en ello como en una casa de empeños, donde empeñas un bien a cambio de liquidez y con el que tienes un tiempo para recuperarlo y unos intereses a pagar cuando quieras hacerlo. Si no cumples con los plazos, la casa de empeño se quedará con eso que hayas empeñado.
💍Las joyas han sido el bien más utilizado tradicionalmente para pignorar por su valor.
Al pignorar un activo, haces algo parecido. Ese activo actúa como garantía de pago por la financiación que te han dado y, al dejarlo en prenda, pierdes el derecho de uso, aunque conservas la propiedad.
En resumen, las características de un préstamo o un crédito pignorado serían:
- Tienes que pagar intereses, como con cualquier financiación.
- Existe una cuota mensual, tanto si es un préstamo como un crédito.
- Derecho de uso limitado, pero conservando siempre la propiedad.
- La entidad financiera puede liquidar el activo (quedarse con la prenda) en determinadas circunstancias.
Ejemplo de pignoración
¿Cómo funciona la pignoración de activos? La mejor forma de entenderlo es a través de un ejemplo sobre cómo pignorar para comprar casas y cómo pignorar para invertir.
Pignorar para comprar casas
Pignorar y despignorar, pignorar y despignorar. Esto es lo que Romual Fons haría si tuviese 1 millón de euros. ¿En qué consiste exactamente?
El proceso es muy sencillo. Lo que haces es dejar ese millón de euros como garantía para que el banco te preste dinero. Con ese dinero compras una casa y cuando ya tienes la vivienda, haces una hipoteca, cambias la garantía del préstamo, que ahora será la casa. Lo siguiente será despignorar el préstamo, recuperar tu dinero y volver a empezar.
En resumen 4 sencillos pasos:
- Pignorar tu dinero. Puedes hacerlo con dinero en metálico o con un dinero que tengas invertido y que, mientras está pignorado, sigue creciendo a largo plazo.
- Comprar una vivienda con ese dinero que te ha prestado el banco y alquilar la vivienda para que vaya pagando el crédito pignorado.
- Cambiar la garantía del préstamo con una hipoteca por el mayor importe posible.
- Despignorar tu dinero con el capital de la hipoteca y hacer otra operación.
Pignorar para invertir
La estrategia de pignorar para comprar casa es muy llamativa, pero no es la única que se puede utilizar. También es posible despignorar para invertir o, mejor dicho, para invertir más.
El proceso es todavía más simple.
Normalmente, dejas tus inversiones como prenda (una cartera de fondos de inversión, por ejemplo). El banco te da un dinero por ello, que tú después invertirás en esos u otros activos. Por ejemplo, MyInvestor cuenta con un préstamo pignorado para invertir.
La gracia de esta fórmula es que ese dinero que has dejado pignorado seguirá creciendo y componiendo a largo plazo, que es lo que haría de todos modos y, mientras, tú estás consiguiendo que algo que no era líquido lo fuese.
Es una forma de multiplicar el dinero que tienes disponible.
El siguiente vídeo de Javi Linares explica cómo aprovechar esta herramienta en determinados momentos de mercado:
🏠 Con tu casa se puede hacer algo parecido. Mira aquí 13 formas de monetizar tu vivienda para conseguir liquidez
Qué activos se pueden
Cualquier bien que tenga valor y que se pueda vender de forma sencilla llegado el momento se puede pignorar. Si prefieres simplificarlo, cualquier cosa que se pueda dejar en una casa de empeño, como antiguamente eran los montes de piedad, es susceptible de pignorarse.
Sin embargo, los activos que más se pignoran son:
- Joyas, que se dejan como prenda en casas de empeño.
- Coches y vehículos, aunque en este caso se perdería el derecho a utilizarlo.
- Viviendas y bienes inmuebles.
- Activos financieros como fondos de inversión, acciones y bonos.
- Dinero en metálico.
Sin embargo, hay activos como los planes de pensiones o los unit linked que no se puede pignorar porque no son embargables, algo que ocurre con todos los seguros de ahorro.
Cuánto puedes obtener al pignorar tus activos
Salvo en casos muy concretos, el banco no te va a dar el 100% del valor de tus activos al pignorar, sino una parte. Piensa en ello como en una hipoteca, donde normalmente te financiarán hasta un 80% del valor de compra.
Con los créditos pignorados ocurre algo parecido.
En el caso de joyas, coches o viviendas, la casa de empeño tendrá que determinar su valor real y, en función del mismo, darte la financiación que estime oportuna. Con los activos financieros, esta valoración es más fácil.
Este es el porcentaje que te dará el banco según el activo que quieras pignorar:
- Dinero en efectivo y cuentas corrientes: 100% del valor.
- Renta Fija: entre el 60% y el 100% dependiendo del tipo de bono.
- Acciones: entre un 40% y un 60% del valor, dependiendo de la acción.
- Fondos de Renta Variable: entre un 40% y un 70% del valor.
Ventajas de la pignoración
¿Por qué contratar un préstamo pignorado? Estos son los puntos fuertes de esta estrategia:
- Tipos de interés más bajos frente a un préstamo personal. Al haber detrás una garantía real y ejecutable (si no pagas, pueden vender el bien en prenda), las condiciones son mejores.
- Mayor rapidez a la hora de conseguir el capital que con un préstamo personal. De nuevo, como hay una garantía, el papeleo es más rápido.
- Préstamos más elevados, aunque esto dependerá ya del valor del activo que pignores.
- Flexibilidad según el tipo de pignoración que realices. Con una casa, podrías mantenerla alquilada (no siempre) y con unas acciones, podrías seguir cobrando los dividendos.
- No pagas impuestos, porque no estás vendiendo nada. Eso sí, a cambio pagarás intereses.
Al final, al pignorar un activo no se pierde la propiedad del mismo, simplemente se deja como prenda o garantía.
Además, hay una ventaja adicional cuando lo que pignoras son inversiones y eres un inversor a largo plazo: esas inversiones van a seguir creciendo como lo harían si no estuviesen pignoradas. Al pignorarlas lo único que haces es ganar la posibilidad de tener más dinero para invertir, es decir, multiplicar tu capital disponible.
Eso sí, esto también tiene una serie de riesgos que veremos ahora.
Desventajas y riesgos de la pignoración
Hace años se decía que nadie da duros a cuatro pesetas. Es decir, que nadie regala nada y eso es lo que sucede con la pignoración. Es una herramienta muy poderosa si se sabe usar adecuadamente, pero entraña también riesgos.
Estas son las desventajas más importantes:
- Puedes perder el bien. Esto es algo que debes tener claro. En una pignoración, el banco puede ejecutar la garantía y quedarse con el activo que has dejado como prenda.
- Puedes tener que aportar garantías adicionales. Esto es parecido a lo que sucede con los margin call de los brókeres (hay una película con ese mismo título que te recomiendo que veas). De forma resumida, como el valor de los activos pignorados fluctúa, si bajan de cierto nivel, el banco te puede pedir que aportes garantías adicionales, es decir, que pongas más dinero, para mantener la pignoración o que devuelvas el préstamo.
- No puedes usar el bien pignorado. En el caso de una cartera de fondos, no podrás traspasarlo, salvo que lo acuerdes con la entidad.
- Pagas intereses, como con cualquier préstamo. Al final estás endeudándote igualmente.
Ejemplo de margin call
Este es el gran riesgo de la pignoración de activos de inversión que no te suelen contar. Imagina que pignoras un fondo de inversión valorado en 100.000 € por el que te conceden 60.000 €. Todo va bien hasta que el mercado cae y el valor del fondo baja a 70.000 €.
En ese momento se produce el margin call. El banco te llama y te dice que, para mantener la pignoración, necesita que aportes más dinero porque no se siente seguro con las garantías actuales. Tus opciones ahí se reducirán a hacerlo o tener que devolver los 60.000 € del préstamo.
Cuándo compensa pignorar activos
La deuda es una poderosa herramienta, pero también una muy peligrosa. Más allá de la diferencia entre deuda buena y deuda mala, al pignorar activos, estás asumiendo un riesgo adicional y endeudándote.
Por eso mismo, hay que tener cuidado con esta estrategia por lo que acabamos de ver.
En teoría, pignorar te puede tener sentido si estás invirtiendo a largo plazo de verdad, porque tu inversión crecerá mientras que te sirve para invertir más. Eso sí, debes asegurarte que el tipo de interés de tu inversión supera el tipo de interés de la deuda.
