El paso clave antes de emprender

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paso clave antes de emprender

Emprender es algo más que crear un negocio. Generalmente también tiene que ver con perseguir un sueño y precisamente esto es lo que hace que un emprendedor quiera comentar su proyecto con todo el mundo. Pero no hay que confundir entusiasmo con certeza. Antes de poner en marcha una empresa hay algo que debes hacer: crear un colchón financiero.

Emprender tiene que ser como dar un paso hacia adelante, no como lanzarse al vacío ‘y ver qué pasa’. Por eso mismo necesitas un colchón de seguridad que te cubra para no formar parte de la estadística del INEM que dice que apenas 8 de cada 10 empresas creadas por jóvenes emprendedores no pasa del primer año de vida y ese mismo porcentaje total de pymes supera el segundo año. En otras palabras, no cometas en principal error de los emprendedores novatos: no contar con suficiente capital para desarrollar su idea.

Nota: Aprende aquí cómo aumentar tus ingresos y ganar más todos los meses.

Más allá de los fallos en ejecución, de planteamientos de venta equivocados y cualquier otra cuestión, si algo determina el fracaso o el éxito de un negocio es el colchón de seguridad del emprendedor. Desarrollar una idea de negocio lleva tiempo y testarla y ponerla en práctica todavía más. Si quieres estar entre el 20% de start ups que superan el año de vida necesitarás una red de seguridad que te de tiempo para aprender, probar y perfeccionar tu negocio.

Ventajas de tener una red

El tiempo es dinero y viceversa. Con un colchón financiero que cubra los gastos iniciales conseguirás el capital para asegurar un periodo de aprendizaje en el que testear diferentes estrategias para acercarte al cliente. Además, como explica Marta Larrera en una entrevista que puedes leer en este blog, esta malla de seguridad ayuda a que la curva de aprendizaje sea más rápida. Dicho de otra forma, cuentas con más recursos para probar más medios, estrategias y fórmulas con las que llegar al cliente y por lo tanto tardas menos en optimizar el coste de captación -lo que te cuesta generar cada venta o cada nuevo usuario-. En lugar de sufrir por encontrar clientes podrás disfrutar del proceso de buscarlos.

De forma resumida: realmente puedes poner a prueba tu idea de negocio, sin limitaciones en el modo de hacerlo y sin ese sabor amargo de qué pasaría si tuvieses más recursos. De hecho, si tienes dinero también será más fácil conseguir financiación. Los bancos son proclives a dejar dinero a quien lo necesita, precisamente porque saben que podrá devolvérselo, y algo parecido ocurre en el ámbito de los negocios. Si tu situación es solvente, el acceso a financiación no será problemático y podrás negociar condiciones mucho más ventajosas que si de verdad necesitases el dinero -tal y como ocurre en el ámbito privado cuando, por ejemplo, solicitas una hipoteca-.

Pero lo más importante es que si fallas, y recuerda que es una posibilidad, tu economía seguirá siendo sólida porque habrás gastado el colchón que creaste para poder seguir tu sueño. No habrás perdido nada y habrás ganado mucho por el camino: la experiencia de haber dirigido un negocio, los conocimientos que necesitaste para montarlo y toda una nueva red de contactos que no habrías fabricado de otra forma.

Nota: La cifra para saber si lo estás haciendo bien o mal en tu vida. Puedes calcularla aquí.

Además, estarás en posición de volver a intentarlo siempre que lo desees. Según el Mapa del Emprendimiento Español 2015 de Spain Startup, un 51% de los emprendedores que iniciaron su negocio en 2015 ya habían probado suerte con anterioridad en otros proyectos.

¿Qué pasa si no tienes red de seguridad?

Lanzarte al vacío con tu ilusión por emprender pero sin capital para sostener el proyecto es ponerte piedras en tu camino y sembrar el germen del fracaso. Para empezar, tendrás la urgencia de convertir y hacer clientes desde el primer día. Conseguir ventas no será una opción, sino una necesidad y como suele decirse, las prisas no son buenas consejeras. Actuar con demasiada presión y de forma apresurada suele dar pie a cometer fallos o no aprovechar al 100% (o tan siquiera al 80%) las posibilidades de cada acción.

Emprender sin un colchón propio es actuar sin margen de error y, sobre todo, arriesgar algo más que una idea de negocio, arriesgar tu vida. Si cuentas con libertad financiera y has preahorrado para emprender, aunque tu proyecto falle seguirás adelante porque tendrás margen financiero para maniobrar. En caso contrario, si tu proyecto se ha comido literalmente tus ahorros, el futuro puede volverse muy negro.

Todavía puede ser peor si, como muchas personas, has pedido un préstamo para emprender o lo has hecho con el apoyo de familiares y amigos. En ese caso no sólo tendrás la presión de conseguir el dinero para mantener tu estilo de vida, también estarás endeudado y, como explicamos en su momento, el peligro de la deuda va más allá de tener que devolver el dinero.

¿Cuál es la solución? Alcanzar suficiente libertad financiera como para emprender con garantías, durante el tiempo que necesites, para poner a prueba tu idea y dejando un colchón aparte por si el proyecto no funciona. En el programa Objetivo Libertad Financiera te damos las bases para lograrlo y tener el control de tus finanzas para perseguir tus sueños.

¿Qué cantidad ahorrar?

Esta es para muchos emprendedores la pregunta del millón. Gracias al llamado método lean de creación de empresas los costes para testar un proyecto empresarial se han reducido mucho. Aún así, crear una Sociedad Limitada en España cuesta en torno a 4.000 euros -el capital social mínimo es de 3.000 euros que no tienes por qué poner al comienzo de la actividad-.

La mayoría de emprendedores cuenta con estos gastos en su mente, pero no con el resto aparejados al negocio. Para calcular la esperanza de vida de la empresa en meses antes de empezar, y lo que se conoce como el “time-to-tomb”, deberás aplicar la siguiente fórmula:

Time-to-tomb= capital inicial + ingresos / Gastos previstos

Para ser conservador podrías asignar a los ingresos un valor de cero y así evitarás dejarte llevar por el entusiasmo cuando todavía no sabes cómo irán las ventas.

La clave en este punto es saber qué gastos tendrás. Hay algunos básicos como tu cuota de autónomo (265 euros al mes) y las nóminas y seguros sociales, teléfono y alquiler del local, las inversiones que necesites para acondicionar el local (en caso de tenerlo), el gasto en marketing, los impuestos y la gestoría (en caso de necesitarla) y tu salario.

Suma todos estos gastos, y si quieres averiguar cuánto capital debes ahorrar, multiplícalos por el número de meses que quieres probar tu idea. Así darás con la cantidad que necesitas preahorrar. ¡Apúntate al programa Objetivo Libertad Financiera y empieza el camino hacia tu sueño!

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