Hace una semana, Felipe, un amigo de mi madre de toda la vida, me comentó que como ya se estaba acercando a la edad de jubilación, en el banco le habían propuesto reducir el riesgo de su cartera de fondos de inversión.
Él no lo tiene claro, porque le preocupa que si lo pone todo en renta fija, dentro de 10 o 15 años perderá una gran parte de su valor.
Esta pregunta es crítica:
«¿Debería reducir el riesgo de mis inversiones al jubilarme o mantener cierta exposición a renta variable para protegerme de la inflación?»
Cuando una persona se aproxima a la jubilación, una de las decisiones financieras más importantes que debe tomar es cómo ajustar la estructura de riesgo de su cartera de inversión.
Tradicionalmente se ha venido recomendando reducir la exposición a activos volátiles (principalmente reduciendo el nivel de renta variable de la cartera) y priorizar inversiones más conservadoras que preserven el capital.
Sin embargo, en un entorno económico cambiante y con una inflación persistente, esta estrategia puede no ser suficiente para proteger el poder adquisitivo a largo plazo.
Piensa que en España, la esperanza de vida al jubilarte es de veinte años. Es decir, no solo tienes que pensar en el dinero que tendrás los años siguientes a la jubilación, sino que tienes que prepararte para vivir muchos más años sin perder poder adquisitivo.
Así pues, la respuesta no es universal. Requiere entender cómo cambia la naturaleza de las necesidades financieras en la jubilación y cuál es el rol que puede jugar la bolsa dentro de una cartera bien diseñada.
ÍNDICE
- 1 ¿Por qué reducimos típicamente el riesgo a medida que se acerca la edad de jubilación?
- 2 El peligro de una cartera demasiado conservadora para la jubilación
- 3 Es fundamental mantener una parte de tu cartera en renta variable durante la jubilación
- 4 La clave es encontrar un equilibrio entre seguridad y crecimiento
- 5 Cómo poner en marcha esta estrategia para tu jubilación
¿Por qué reducimos típicamente el riesgo a medida que se acerca la edad de jubilación?
A medida que se acerca la jubilación, la mayoría de los inversores tienden a reducir la exposición a activos de riesgo como las acciones.
Las razones son claras:
- Menor horizonte temporal: ya no se cuenta con décadas para recuperarse de una caída bursátil severa.
- Prioridad en preservar el capital acumulado: el objetivo pasa de acumular a mantener.
- Mayor necesidad de liquidez: en la jubilación, los ingresos laborales desaparecen y se comienza a depender de ahorros e inversiones.
Bajo esta lógica, muchos inversores optan por aumentar el peso de la renta fija (bonos gubernamentales, fondos monetarios, depósitos) porque ofrecen menor volatilidad y mayor previsibilidad de flujos.
Por ejemplo, si una cartera 100 % en acciones cae un 30 % en el primer año de jubilación, es mucho más difícil recuperarse porque el inversor ya está retirando capital para vivir, reduciendo las probabilidades de rebote.
Pero, ¿qué pasa si nos pasamos reduciendo riesgo?
El peligro de una cartera demasiado conservadora para la jubilación
Tener una cartera excesivamente conservadora para la jubilación también conlleva peligros:
- La inflación erosiona el poder adquisitivo: si la cartera rinde menos que la inflación, el jubilado pierde capacidad de compra cada año.
- La jubilación es cada vez más larga: muchas personas pasan 20 o incluso 30 años en esta etapa. Una estrategia demasiado conservadora puede no sostener el nivel de vida deseado a lo largo del tiempo.
- Los tipos de interés reales pueden ser bajos o negativos: en contextos como los de los últimos años, la renta fija tradicional no siempre protege contra la inflación.
Esto significa que una cartera “segura” en apariencia puede ser arriesgada en términos reales, porque no cubre el aumento de los precios.
Es fundamental mantener una parte de tu cartera en renta variable durante la jubilación
Visto lo anterior, ¿es importante entonces tener siempre algo de renta variable?
La renta variable ha demostrado históricamente ser uno de los activos más eficaces para proteger el valor real de una inversión a largo plazo, ya que las empresas tienden a trasladar parte de la inflación a sus precios, manteniendo márgenes y beneficios.
Mantener una parte de tu cartera en renta variable durante la jubilación te ofrece tres grandes ventajas:
- Tu dinero sigue creciendo a largo plazo.
- Compensa la pérdida de poder adquisitivo causada por la inflación.
- Permite que la cartera no dependa exclusivamente de tipos de interés o rentas fijas.
A lo largo de varias décadas, la renta variable global ha ofrecido rentabilidades medias reales positivas superiores a la inflación, mientras que muchos activos conservadores han quedado rezagados.
La clave es encontrar un equilibrio entre seguridad y crecimiento
La solución no es elegir “todo renta fija” o “seguir igual que antes”, sino diseñar una estrategia adaptada a las necesidades de la jubilación.
Algunas estrategias recomendadas por profesionales financieros incluyen:
- Composición mixta: mantener un 30–50 % en renta variable de calidad (fondos diversificados globalmente o dividendos sólidos), y el resto en activos conservadores que cubran necesidades de liquidez de corto plazo.
- Composición en base a necesidades: dividir la cartera por “horizontes de gasto”.
o Corto plazo (0–5 años): activos líquidos y seguros.
o Medio plazo (5–10 años): renta fija diversificada.
o Largo plazo (10+ años): renta variable para protegerse de la inflación. - Rebalanceo periódico: ajustar cada año la proporción de activos para controlar riesgos sin renunciar al potencial de crecimiento.
Cómo poner en marcha esta estrategia para tu jubilación
Mi recomendación para Felipe y también para ti es que cuentes con la ayuda de un asesor financiero independiente para acompañarte en tu jubilación.
Te ayudará a adaptar tus inversiones a esta etapa. Además, te ayudará a optimizar la fiscalidad de tus inversiones, que es fundamental para sacarle el máximo provecho al ahorro de toda tu vida.
Si quieres que te ponga en contacto con el asesor financiero que lleva las inversiones de mi familia, pídemelo aquí.
Antes de ponerte en contacto, te haré 2 preguntas para asegurarme de que cumples los criterios para trabajar con ellos.

A mí me recomendaron lo mismo en el banco hace dos años
Es práctica habitual en los bancos. Se quitan de problemas a corto plazo, pero los clientes sufren al perder poder adquisitivo durante su jubilación.