“Una entrevista para solicitar un ascenso es una presentación de venta en que uno mismo es el producto”

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Hablar en público no es fácil, como tampoco hacer una presentación o exponer una idea ante un auditorio… Salvo que tengas claro cómo hacerlo. Desde elartedepresentar.com su director Gonzalo Álvarez nos da algunos trucos en esta entrevista y nos acerca fórmulas para ser mejores comunicadores.

¿Cuéntanos un poco quien es Gonzalo Álvarez?

Verás, yo de pequeñín era un niño muy, muy raro. Fíjate que las tres cosas que más me encantaban eran: escribir y dibujar historias; contar chistes, historias y hasta salir en clase a la pizarra a dar la lección; y hacer mucho, mucho, mucho deporte. Lo del deporte mis padres lo veían más o menos normal, pero lo cierto es que estuvieron muy preocupados conmigo hasta que me eché novia a mitad de la carrera.

Luego, con los años, he conseguido ir transformando esas pasiones de toda la vida en aquello por lo que me pagan dinero mis clientes: desarrollar contenidos, diseñarlos de forma atractiva y contarlos de manera amena. Y si te estás diciendo: «¡Eh! ¡Falta una! ¡El deporte!», pues tengo la fortuna de que también asesoro a empresas sobre cómo gestionar la salud de sus empleados.

Así que puede decirse que a pesar de que han pasado los años, sigo haciendo lo mismo que de niño: leer y aprender, contar historias, y mucho deporte.

gonzalo alvarez¿Cómo surge la idea de crear El Arte de Presentar?

Un día, en diciembre de 2007, participé en unas jornadas sobre seguridad informática con una presentación en PowerPoint sobre cibercrimen. Fue la mejor charla que había hecho hasta ese momento. Cuando terminaron las ponencias, durante la comida, uno de los ponentes me preguntó: «Oye, Gonzalo, ¿tú a qué te dedicas?». «Bueno, yo doy cursos sobre criptografía y seguridad web…». Golpeó la mesa con la mano y exclamó: «¡No! ¡Tú lo que tienes que hacer es dar cursos sobre cómo hablar en público!». Y ahí empezó todo.

Unos meses después creé el blog El Arte de Presentar. Con el tiempo se hizo tan popular y atrajo tantas visitas que empezaron a pedirme charlas, luego cursos, más adelante coaching para directivos, a continuación, ayuda para crear presentaciones corporativas, pronto los dos libros, El Arte de Presentar y El Superhéroe de las Presentaciones, los más vendidos en lengua hispana sobre comunicación. Y tras algo más de ocho años, aquí tienes hoy a El Arte de Presentar: una empresa con seis empleados, que ofrece todo tipo de servicios relacionados con las presentaciones y la comunicación creativa.

En elartedeprensentar.com ayudáis a las empresas a mejorar la comunicación de los empleados ¿En qué punto se encuentran compañías y trabajadores?

En España, empresas y trabajadores están despertando de un largo y profundo sueño, por así decirlo. Por un lado, los trabajadores han comenzado a demandar una formación seria y de calidad en las dos habilidades que se les presuponían: el manejo avanzado de PowerPoint para diseño de presentaciones y las técnicas de oratoria profesional. Aquí la mayoría hemos aprendido a usar PowerPoint por prueba y error, a «tocar de oído», si me permites la expresión. Compartimos un nivel general bastante bajo que, peor que mejor, permite componer diapositivas cargadas de texto y añadir alguna foto explicativa o decorativa. Es el estilo al que estamos acostumbrados en las presentaciones que se preparan cada día para reuniones de trabajo.

Por otro lado, lo habitual ha sido suplir con desparpajo, espontaneidad y veteranía la falta de técnica comunicativa y de un proceso de creación de presentaciones sistemático y eficaz. La popularidad de las charlas TED por todo el mundo y la gran importancia que se concede actualmente al diseño y a la usabilidad en la creación de plataformas y contenidos digitales, han provocado una toma de conciencia general respecto a los nuevos criterios de exigencia, muy altos, con los que el público ha pasado a juzgar la transmisión de información en todas sus formas. Y esos criterios han alcanzado a la comunicación dentro de las empresas. Es natural que los mismos que disfrutan viendo los vídeos de TED y que los comparten con sus amigos en sus redes sociales aspiren a llegar a comunicar como esos fantásticos oradores que los inspiran y entretienen. Y, por añadidura, es igual de natural que esperen que sus directores o los presidentes de sus empresas también lo hagan. De ahí surge una demanda renovada de formación y de diseño de presentaciones a la que damos respuesta desde El Arte de Presentar.

¿Qué tres trucos de comunicación puede usar un trabajador para pedir un ascenso o un aumento de sueldo al jefe?

Se puede decir que una entrevista para solicitar un ascenso es una presentación de venta en que uno mismo es el producto. Para prepararla, por tanto, puede seguirse el proceso común al resto de presentaciones. En primer lugar, es necesario estudiar las necesidades de nuestro interlocutor, conocer qué desea alcanzar y qué pretende evitar. Después, debemos comprender claramente cómo hemos ayudado con nuestro trabajo a alcanzar esos objetivos o a evitar esos problemas. Haremos bien en recopilar pruebas que demuestren los beneficios producidos directa e indirectamente por nuestro trabajo. Por último, debemos saber exactamente qué queremos pedir… ¡y pedirlo! No es tan fácil como parece, pues solemos tener miedo a pedir. Seamos concretos. No pidamos una subida de sueldo o un ascenso, sin más. Indiquemos exactamente el importe de esa subida salarial o el plazo en que debe ocurrir el ascenso.

También convendrá que preparemos una lista de elementos y opciones para mostrarnos colaboradores, no meramente exigentes, y facilitar así la decisión favorable de nuestro interlocutor. Cuando piden un aumento de sueldo, la mayoría de trabajadores se centran en una única variable: el sueldo. Pero hay otras muchas: horarios, vacaciones, despacho, coche de empresa, seguros sanitarios, guardería, tickets de comida, trabajo remoto, ¡la lista es infinita! ¿Y qué hace la gente? Se centra en una única variable: la pasta. Para llegar a un buen acuerdo final, es necesario ir más allá del dinero. No hay una única manera de alcanzar nuestro objetivo. Podemos jugar con las distintas opciones posibles para facilitar un acuerdo que satisfaga a todas las partes.

¿Cuáles son las dos estrategias de comunicación más efectivas en una entrevista de trabajo?

Los dos primeros puntos de la respuesta anterior pueden aplicarse perfectamente en una entrevista de trabajo. Tras haber investigado a la empresa y al departamento para el que se nos entrevista, tendremos una idea de cómo podemos ayudar a que alcancen sus objetivos. A partir de ahí, es cuestión de demostrar nuestra capacidad ofreciendo pruebas y señalando los beneficios futuros que se pueden derivar de nuestra incorporación.

Además, por evidente que parezca, tampoco debemos olvidar que las primeras impresiones habitualmente «entran por los ojos», y que por ello nuestra apariencia es importante. Vistámonos según el estilo de la organización que nos entreviste. Y, por supuesto, aprovechemos cualquier ocasión de demostrar afinidad y cercanía con el entrevistador. No cuesta nada consultar el perfil del entrevistador en LinkedIn. ¿Quién sabe? A lo mejor averiguamos que fue alumno de nuestro colegio, que cursó los mismos estudios universitarios que nosotros o que practica nuestro deporte favorito. Demostrar afinidad con la audiencia siempre la predispone a nuestro favor.

Comunicar es importante en la vida ¿También para una buena gestión financiera?

Sí, por supuesto, y pienso concretamente en saber cómo hablar de dinero y finanzas con tu pareja. En España hablar de dinero no está bien visto. Y parece que es aún peor hacerlo dentro de una relación sentimental. ¿Queda feo sentarte con tu pareja a decidir qué parte de los recibos mensuales pagará cada uno? ¿Te sientes culpable por plantear a tu pareja que dedique una tercera parte de lo que gana a ayudarte a pagar el alquiler y los gastos mensuales? ¿Te parece una intromisión de mal gusto insinuar a tu pareja que debería dejar de viajar al Caribe con sus amigas todos los veranos y empezar a ahorrar para su jubilación?

Como digo, son asuntos espinosos, pero no debemos evitarlos. Tenemos que aprender a hablar de ellos, a plantearlos con franqueza y a explicarlos en términos sencillos que nuestro interlocutor comprenda. No es fácil explicar por qué invertir en bolsa puede ser una opción mucho más inteligente y rentable que mantener los ahorros en un depósito bancario, sobre todo cuando la persona con quien hablas desconoce cómo funcionan los mercados financieros. Ahora que hasta el Estado ha declarado que la famosa hucha de las pensiones está quebrada, es buen momento para enfrentarnos a estas cuestiones, y vuestra web es un lugar de referencia que yo mismo he recomendado a mis amigos.

Imagina que quiero conseguir que mi pareja se involucre más en las finanzas del hogar ¿Podría conseguirlo con una gran presentación? ¿Cómo debería ser?

Hombre, no sé si en este caso resulta lo más adecuado proyectar una presentación de PowerPoint en la televisión del salón de casa o prepararte una charla en plan TED sobre por qué piensas que tu pareja debe pagar el 50% de los gastos de la casa. Puestos a innovar, se me ocurre que podrías introducir el tema contando una historia y enlazando tu planteamiento con la moraleja. También podrías plantar sobre la mesa del comedor una bolsa llena de fajos de billetes y decirle a tu pareja: «Cariño, todo esto es lo que vamos a poder ganar si invertimos a lo largo de los próximos 15 años en un buen fondo de inversión». Como ves, los mismos trucos retóricos que funcionan en las presentaciones pueden surtir efecto en conversaciones con tu pareja. Da igual que hables a una persona que a un centenar. Al final, el objetivo sigue siendo el mismo: comunicar para mover a la acción.

En tus conferencias hablas del cambio positivo ¿Cómo se consigue y qué se puede conseguir una vez tiene lugar ese cambio?

El motor de todas nuestras acciones y decisiones es el deseo de mejorar nuestras circunstancias. El ser humano siempre aspira a mejorar sus condiciones de vida. Por decirlo sencillamente: queremos ser felices; y cuanto más, mejor. Lo normal es que en esa felicidad a la que aspiramos participen otras personas de una manera u otra. Y es ahí donde se hace necesario comunicar bien para obtener su ayuda voluntaria y de buen grado.

Ese cambio positivo, hacia una situación mejor (financiera, profesional, sentimental, anímica, etc.) es el norte hacia el que dirigimos nuestros esfuerzos y para el cual necesitaremos la colaboración de los demás. Con un plan de acción correcto, con una buena asignación de recursos, con esfuerzo continuado, y si no tenemos mala suerte, es muy probable que consigamos el cambio positivo que nos hemos propuesto. Con el paso del tiempo la nueva situación alcanzada se volverá habitual, aspiraremos a unas mejores condiciones (a una nueva felicidad) y nos embarcaremos en el proceso de cambio positivo una vez más. Y así, en una espiral virtuosa y ascendente hasta el final.

Así es como somos y así es como vivimos. Y para que veas que se trata de algo inherente al ser humano te lanzo una última idea: ¿qué pretenden las religiones sino crear a lo largo de la vida las condiciones propicias para alcanzar el Cambio Positivo Último y Definitivo en el Más Allá, ya se llame Cielo, Paraíso o Nirvana? Pero esto ya es materia para otra entrevista, ¿no te parece?

 

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