Entrevista a José Carlos Álvarez, de cuantovaleuneuro.es

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José Carlos Álvarez ha visto de todo en el mundo de las finanzas personales y empresariales. Controller financiero de profesión, también ayuda a las personas a poner en forma su economía y tomar perspectiva de dónde se encuentran en términos financieros a través de su blog Cuánto Vale un Euro.

Nos acercamos a su punto de vista de cómo deben entenderse las finanzas personales, repasamos su andadura y aprendemos de su experiencia.

Esta es la entrevista resumida, al final de la entrada puedes ver el vídeo completo

Empezamos con una pregunta muy sencilla, una pequeña introducción. Cuéntanos quién es José Carlos Álvarez y a qué te dedicas.

Desde siempre he estado interesado en las finanzas. Hice Administración y Dirección de empresas en Salamanca y después he hecho un máster en Mergers and Management, formación en valoración de empresas y de procesos de eficiencia de costes en la organizaciones, entre otros.

Tengo varias patas de trabajo. Por un lado soy financial controller, que es la persona dentro de una empresa que controla que el dinero se gasta donde se debe gastar. Y por otro, a través de Cuantovaleuneuro.es intento trasladar herramientas de mi día a día como controller a la pequeña empresa.

Tu relación con el dinero viene de tu profesión, pero una cosa es trabajar para una empresa y otra montar tu propia página web. ¿Cómo surge la idea? ¿Cómo decides embarcarte?

Todo surgió en una cena con unos amigos. Hablando me preguntaron sobre su hipoteca, a ver cómo lo veía y qué consejo les daba. A raíz de esa conversación me dije: ¿Por qué no podemos llevarla a otra gente, crear una página o algo donde la gente pueda meterse y tener información de este tipo que le pueda valer para llevar unas finanzas personales más saneadas? Y así nació Cuantovaleuneuro.es. Poco a poco he ido desarrollándolo. Empecé con la parte de las finanzas personales de particulares y a lo largo del último año le he dado una vuelta más hacia el mundo de las empresas y los micronegocios.

Jose Carlos Alvarez - Cuantovaleuneuro

El mundo de las empresas tiene más que ver con tu trabajo, pero no tanto el ahorrador particular. ¿Ves muchas diferencias entre unas y otros? ¿Cometen los mismos errores?

Sí que hay una cosa que es distinta. El 90% de las empresas con las que trabajo son profesionales y ven la gestión como una inversión en su negocio. Con esto me refiero a que aceptan las sugerencias, intentan mejorar su negocio, su cuenta de resultados… Ven el proceso como una mejora de su negocio y esto es un punto clave. Con particulares ese porcentaje baja. A lo mejor hay un 10% o un 15% que sí que lo ven como algo que hay que trabajar, metódico y con control. Un negocio es tu fuente de ingresos y no se dan cuenta de que la forma en la que gestionas tus finanzas personales es la forma en la que vas a vivir los próximos años, porque lo que hagas hoy es lo que vas a vivir en el futuro.

Bajo ese prisma la empresa es mucho más receptiva hacia las nuevas formas de actuar, de tener un presupuesto y cuidado de donde metes el dinero… ¡Y sabes que lo del presupuesto es una cosa que a la gente…! No digo que tengas una hoja de Excell con ocho páginas, sólo que tengas un control de tus gastos y de tus ingresos, gasta menos de lo que ingresas y guarda un poquito para cuando vengan los momentos malos. En eso yo creo que se resume el primer concepto empresarial, el primer concepto de gestión.

¿Crees entonces que no ahorrar y no presupuestar es el mayor error de los españoles o hay algo más?

Te voy a contar un ejemplo para que veas la sensación que yo tengo de cómo somos los seres humanos. Me he comprado un coche hace nada. Tenía la decisión de comprarlo, pero ¿lo pago a ‘tocateja’ o lo financio? Para tomar una decisión tienes que tener en cuenta diferentes variables: tipos de interés, plazo, penalización por cancelación anticipada, comisión de estudio… Cuando yo hablaba con el vendedor le decía, “¿me puedes por favor dar estos datos para poder tomar una decisión?” Lo único que me decía es “la cuota se te va a quedar superbaja, la puedes pagar sin problema”. Y yo le respondía “que no te he preguntado por la cuota, te pregunto cuáles son los datos para poder tomar una decisión”. Sus palabras finales :“es que nadie me suele preguntar eso, lo único que me preguntan: la cuota”.

Ese es el punto. Tomamos malas decisiones financieras prácticamente todos los días. Esa respuesta de ese vendedor es un reflejo de lo que pasa en el día a día, la gente se embarca en créditos continuamente sin saber que realmente está pagando un sobrecoste por su coche muy elevado, la gente se mete en hipotecas cuando no ha echado las cuentas de si esa hipoteca por ese importe es lo que realmente le conviene para su sueldo.

Querer saber solo lo que vas a pagar cada mes es un error muy habitual al contratar una hipoteca y comprar casa…

La mayoría de la gente sólo cuenta una de todas las variables y justamente la que es más variable, la cuota. Puedes poner la que tú quieras, todo depende de la duración del préstamo. Alarga el préstamo a 1.000 años y entonces se te queda una cuota ridícula, tus hijos y descendientes ya lo pagarán… Hay muchas personas que no se dan cuenta de que teniendo en la cabeza 4 o 5 variables puedes conseguir mejores resultados.

Además de la deuda, ¿qué otros errores has visto? La gente llega con el presupuesto listo para poder tomar decisiones informadas o es algo que hacen porque tú se lo impones.

Normalmente no lo hace. De nuevo, vuelvo a separar la parte personal de la profesional y empresarial. Los primeros normalmente no lo hacen y cuando dices que lo hagan tampoco suelen cumplir. Se lo toman muy bien de primera, pero luego cuesta el mantenerlo. Llevar un presupuesto depende del nivel de detalle que quiera. Un presupuesto a nivel doméstico significa saber qué es lo que ingresas y qué es lo que gastas, preferiblemente a un año vista porque hay pagos anuales como el seguro que puedes tener controlados. La idea es no incurrir en ningún descubierto por el que te puedan cobrar, y a la vez ir guardando dinero que te permita construir una base que te va a ofrecer más libertad. Al final la búsqueda es la independencia, que no dependas siempre de un trabajo… Hay que intentar buscar distintas fuentes de ingresos y para hacerlo antes necesitas saber cuál es tu nivel de gastos, es condición sin e qua non.

Hay mucha gente que establece un nivel de gastos que no tiene relación con los ingresos.

La carrera de la rata de Robert Kiyosaky es algo que sucede. Empiezas de becario, ganas ‘cuatro duros’ y ‘te los fundes’. Avanzas en la empresa, ganas más y te compras un coche, das una entrada para un piso… Pasas a manager, te compras una casa más grande y eres director ejecutivo y entonces ya… Pasa muchas veces en las empresas, sobre todo en las grandes, que los directivos tienen problemas económicos porque éstos no dependen del salario que cobres, dependen del gasto.

De tu experiencia, cuáles son los consejos más útiles. Si tuvieses que escoger tres cosas, cuáles serían.

El primero, sí o sí, sería ahorra a principio de mes,  saca el dinero de tu cuenta, un 15% o lo que veas y además mételo donde no tengas acceso a él o te cueste mucho. Parece algo muy básico, pero es que funciona siempre. Todas las veces que lo he hecho con una persona, ha adaptado su economía a su nivel de ingresos, ¡es que es matemático! Ha dejado esa parte ahorrando y ha ido generando un patrimonio, que es de lo que se trata.

El segundo es: no te endeudes. Salvo que sea deuda buena, que es la que te permite comprar un activo que al final te genera ingresos. Deuda mala es que pidas prestado un dinero para comprar algo que ni te hace falta ni te genera un ingreso, como para irte de vacaciones o para cubrir gastos, pero los gastos corrientes se tienen que cubrir con ingresos corrientes.

Vuelvo al ejemplo del coche. El tema está en cómo eliges pagar ese coche: utilizar el dinero que tienes ahora ahorrado o esperar si no tienes ahora ese dinero para, en tres años o cuatro años, pagar ese coche y pagar menos intereses o endeudarte, pagar más intereses, tener ahora el coche y colocarte en una situación más inestable… Porque cuando tienes una deuda tienes más inestabilidad. Yo creo que la decisión es clara, pero hay que planteárselo desde ese punto de vista: no quiero el coche ahora, me puedo esperar.

El tercero es el presupuesto, soy controller, no puedo no decirlo. Un buen presupuesto anticipa problemas.

Hablabas de deuda y hay una deuda en España que todos conocemos: la hipoteca. ¿Qué consejos ofreces a una persona que quiere comprar una casa? Porque comprar una casa sin hipoteca es posible, de hecho en Preahorro tenemos casos de gente que lo ha conseguido, pero no todo el mundo es capaz de esperar. ¿Has tenido casos de gente a la que le hayas tenido que aconsejar en ese sentido?

Yo intento pensarlo todo desde el punto objetivo porque creo que al final las decisiones financieras tienen que tratarse desde ese margen. Otra cosa es que después, una vez que tienes los datos objetivos, decidas de forma emocional. Eso pasa, pero por lo menos que cuando tu lado emocional salga, que sepa dónde se está metiendo.

Recuerdo ahora mismo una consulta de una pareja que quería comprar una casa en Madrid, con lo que estuvo revisando diferentes hipotecas en diferentes sitios y no sabía muy bien si podía o no podía permitírselo. Esa es la primera pregunta que yo le hago al cliente: ¿Te puedes permitir la casa que estás pensando comprar? Para eso echamos un par de cuentas, vemos cuáles son tus ingresos, cuántos de esos ingresos tienes que dedicar a vivienda, qué tipo de intereses hay en el mercado, a cuántos años estás dispuesto a financiar… No me cuentes que 50 años porque no, primero porque el banco no te la va a dar y segundo porque es una irresponsabilidad financiera.

Segundo, con esas tres o cuatro variables intento que tengan claro el precio que su economía puede pagar por la vivienda. Son cuentas que tienes que hacer. A ti te han dicho que la casa te va a costar 240.000 euros y esa es la cantidad por la que la compras, pero vas a tener que poner el 12% de gastos y en cuanto empiezas a sumar intereses y multiplicas las cuotas por los 30 años, ves lo que estás pagando realmente. Por eso hablo siempre de que no pasa nada por endeudarse si con ese endeudamiento sacas rentabilidad.

Es distinto comprarse una casa para vivir que una casa para alquilar.

Con el alquiler estás sacando una rentabilidad y sólo se trata de comparar la rentabilidad que obtienes con lo que pagas por el préstamo. Comparas uno con otro y con eso se puede tomar una decisión. Eso es pensarlo, bajo mi punto de vista, de una forma racional. Después la pasión es la pasión, pero por lo menos sabes dónde te estás metiendo. Para mí lo más importante es no tomar decisiones desinformadas. Es lo que intento, que la persona con la que estoy trabajando tome una decisión informada. Después la decisión es suya, porque es su dinero y su voluntad, pero que sepa en cada momento a dónde le puede llevar esa decisión que está tomando.

¿Cuál es ahora mismo tu libertad financiera y cuál es el camino que has seguido para conseguirla?

Ahora mismo tengo cinco años de libertad financiera manteniendo el mismo nivel de gastos que tengo ahora, es decir, si ajusto ese nivel de gasto porque vengan mal dadas podría estar hasta ocho años. Realmente tener ese periodo te da mucha libertad, no es lo mismo a la hora de tomar decisiones del día a día, me refiero, decisiones profesionales. Yo puedo elegir con quién trabajo y con quién no, y esto lo digo muy en serio, porque hay tener feeling para tocar los temas de dinero. Si tienes feeling puedes conseguir cosas, como no lo haya, no. Por eso antes de empezar a trabajar con una persona hago una primera sesión de introducción en la que nos conocemos y decimos si nos apetece o no trabajar juntos. Para mí eso es imprescindible y cinco años de libertad financiera me parece una forma de decir cómo vamos a trabajar.

¿Cómo la he construido? Al final, y te lo digo muy sincero, trabajando nominado, muy complicado. ¿Únicamente ahorrando el 15% de sueldo? Muy complicado porque no tienes horas vitales para poder generar tanto. La clave es generar otras fuentes de ingresos al margen de la nómina. El blog, por ejemplo, a mí me ha supuesto con el tiempo otra fuente de ingresos importante que complementa mi nómina. Además, el disponer de patrimonio me ha permitido ir invirtiendo y esas inversiones hacen que mi patrimonio también vaya creciendo.

Siempre puedes encontrar algún activo que tengas al que sacarle rentabilidad. Estoy pensando Blablacar en un determinado momento de mi vida. Yo tenía que hacer viajes y mi coche era mi activo que estaba desaprovechado porque estaba teniendo que viajar solo. Todo te ayuda, pero es cuestión de abrir la mente y por eso hablo muchas veces no sólo de la cuenta de resultados en las finanzas personales, también del balance, de mirar cuáles son tus activos y cuáles tus pasivos y a ver cómo de tus activos, de los derechos que tú tienes, puedes conseguir tener un tipo de rentabilidad.

¿La parte de ahorro e inversión falla mucho entre los españoles? Y no hablo de lo que podríamos llamar ‘ahorroplus’ y que sería un depósito.

El primer punto es que la gente no ahorra y segundo, hablan de invertir y piensan en meter su dinero en un depósito. Los depósitos están bien, pero tienes que conocer tu patrimonio, adoptar un perfil de riesgo que encaje con tu perfil y buscar opciones para invertir, que las hay. Otra cosa es que los bancos no te las cuenten.

Falta un poquito de formación y no estoy hablando de invertir en bolsa y comprar acciones a lo loco. Es un tema complicado porque hay que saber manejar y minimizar el riesgo, pero oportunidades siempre hay. Hay que buscarlas y formarte, sobre todo formarte.

En qué más ha cambiado tu vida, cuál ha sido el cambio más drástico y qué le dirías a alguien que está pensando emprender este camino pero no tiene muy claro cómo hacerlo.

Con las empresas te pasará mucho al empezar para establecer el pricing y cuánto vale su tiempo.

Lo que ocurre es que muchas se infravaloran. Es muy curioso el miedo que tenemos a marcar un precio que sea demasiado alto, cómo puedes infravalorar tu tiempo, tu esfuerzo y tu trabajo cuando después ves que si tu producto es bueno hay mercado, pero tú mismo te estás posicionando.

 

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