Los peligros de la deuda

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los peligros de la deuda
 

La tentación de comprar a crédito está presente en nuestro día a día y en casi todas las grandes superficies. Desde el clásico “compra ahora y paga en septiembre” hasta el recurrente “paga en doce meses sin intereses”.

Sin embargo, la realidad es que endeudarte casi siempre va a terminar haciéndote gastar más de lo que querías y pagar más de lo que habrías pagado de otra forma. Las empresas y comercios lo saben y por eso incentivan la compra a crédito. De hecho, en el sector de la automoción hay hasta regalos en metálico que pueden alcanzar los 1.000 euros por contratar un préstamo para comprar el coche.

Si te sorprenden este tipo de promociones es que todavía no conoces los peligros de la deuda y cómo afectan tanto a lo que pagas por tus cosas como a la forma en que consumes. Y es que comprar a crédito tiene un efecto negativo en tu psicología frente al gasto.

Gastas más de lo que necesitas

El crédito es una fórmula muy sencilla de engañar a tu cerebro para que gastes más de lo que en realidad necesitas. Puedes ser en una compra concreta o en tus pautas de consumo en general, poco importa. Quizás no estés dispuesto a pagar 799 euros por una televisión nueva, pero si eso se traduce en 50 euros al mes sin intereses la cosa cambia. La deuda no tiene por qué tener intereses y precisamente esto es lo que ayuda a que tomes decisiones de compra mucho más impulsivas.

Además, 50 euros al mes es una cantidad asumible para la mayoría de economías, mientras que 799 euros son un desembolso considerable. De hecho, al valorar la oferta la mayoría de personas ni siquiera tendrá en cuenta el tiempo que estará endeudado.

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Cambia la televisión por cualquier otro producto que quieras y que se venda en una gran superficie y verás que la tentación de la deuda ronda en cada esquina, incluso en tu cartera. Tu tarjeta de crédito te permite gastar independientemente de lo que tengas en tu cuenta. Dependiendo del modelo contratado, la tarjeta de crédito va sumando cargos y llegado un día pactado del mes si hay dinero, estos se abonan y no pasa nada, pero si no hay fondos, se activa el crédito con intereses que suelen superar ampliamente el 15%.

Pagas más por el mismo producto

Los intereses de la deuda son precisamente lo que nos hacen pagar más por un mismo producto. Pagar al contado siempre es más barato que hacerlo a crédito porque no pagarás intereses. Retomando el ejemplo de la televisión, es habitual ver un precio y después una oferta de financiación de 50 euros a 25 meses, en cuyo caso el aparato de 799 euros terminaría costando 1.250 euros y todo por haber escogido costearlo a plazos.

La mejor forma de entenderlo es a través de un ejemplo y nada mejor que uno clásico: el coche. Imaginemos que Pedro decide adquirir un nuevo vehículo que cuesta 15.000 euros a través de un préstamo al 8% y un plazo de 5 años ya que los 304,15 euros de cuota mensual resultante encajan en su presupuesto.

Al final, Pedro terminará pagando 18.249 por el coche, 3.249 euros más que si lo hubiese pagado al contado. Además, en caso de querer vender el coche al cabo de un año por necesidad, Pedro se chocará con la cruda realidad de que el valor del vehículo ha bajado y que con lo que le pagan no puede ni siquiera devolver el préstamo. En el caso del coche la pérdida económica será importante pero generalmente no devastadora. Ahora imagínate que en lugar de un coche estamos hablando de una casa y que la diferencia es que te quedas sin casa y con una deuda de 30.000 euros por la hipoteca. Puedes llegar a pagar por tu cada el doble del precio de compra.

Vives esclavo de las deudas

Las deudas son una losa emocional, un recordatorio de tus obligaciones económicas y una presión añadida. Independientemente de tu situación financiera, tendrás que hacer frente a ellas. Eres su esclavo y no serás libre hasta que no pagues.

Imagina que quieres cambiar de trabajo porque estás harto de tu jefe o que tienes una gran idea de negocio que te gustaría probar. Si tienes deudas siempre habrá un fantasma sobrevolando tu mente a la hora de plantearte estos cambios porque necesitas unos ingresos fijos mínimos al mes para pagar esa deuda. En otras palabras, vivirás con miedo porque si no tienes un sueldo no podrás pagar lo que debes y perderás lo que has conseguido hasta el momento.

Y cuando eres esclavo de la deuda no vives libre y no trabajas para ti, sino para ella.

Tus relaciones y tu salud se resienten

Los tres puntos anteriores conducen al cuarto. Cuando tienes deuda vives más estresado y esto afecta a tu cabeza y a tu salud. En el caso de la segunda, puede traducirse en problemas de lo más variopinto, desde falta de energía hasta insomnio.

Además, la deuda puede afectar seriamente a tus relaciones personales y, sobre todo, a las relaciones en pareja. El dinero es el segundo motivo de discusión en pareja y como media hará que discutas de verdad dos veces al año. Es es, por ejemplo, lo que sucede cuando un ahorrador se casa con un gastón.

Los 4 peligros ocultos de la deuda

¿En qué casos es aceptable endeudarse?

Toda deuda implica un coste mental y financiero, como acabas de ver y por eso deberías pensártelo muy bien antes de firmar cualquier tipo de préstamo. Esto no quiere decir que nunca debas comprar a crédito o pidiendo un préstamo. Hay adquisiciones como una vivienda para las que seguramente necesites financiación (hay personas, como Rodrigo Serrano que han preferido comprar casa sin hipoteca). En el caso de que decidas contratar una hipoteca para adquirir tu vivienda, te aconsejamos seguir estos consejos para comprar casa sin hipotecarte la vida.

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One Comment on “Los peligros de la deuda”

  1. Desde luego la deuda es EL ENEMIGO A BATIR.

    Los únicos casos en los que veo que es inteligente usar deuda es para comprar una casa (por la cantidad de dinero requerida) o para adquirir activos productivos.

    Y cuando digo “activos productivos”, me refiero a cualquier activo que ponga dinero en tu bolsillo y repague la deuda, como puede ser un negocio o un inmueble para alquilar, por ejemplo.

    Un fuerte abrazo,
    Pablo

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